lunes, 9 de septiembre de 2024
La Igualdad: Un Análisis Histórico-Sociológico
La igualdad es un concepto fundamental en la construcción de sociedades justas y equitativas. Sin embargo, a menudo se malinterpreta o se aplica de manera superficial. Este artículo examina la complejidad de la igualdad en el contexto social, político y económico, abordando cuatro ideas principales: la diversidad de capacidades humanas, la necesidad de equidad en lugar de igualitarismo, la importancia de las leyes en la promoción de la igualdad y las limitaciones del sistema capitalista en la realización de la igualdad.
domingo, 1 de noviembre de 2020
Bárbara de La Torre Gutiérrez (Barbarita de la Torre)
jueves, 18 de junio de 2020
HEROÍNAS DE LA INDEPENDENCIA VENEZOLANA
Fue notable y heterogéneo el grupo de mujeres que tuvieron
participación activa en el movimiento independentista. Muchas de las mujeres
que participaron en las gestas independentistas, lo hacían en calidad de
acompañantes, cocineras, soldados y oficiales. Con destacada actividad, que
muchas veces representaba victorias en el mismo campo de batalla o tras las
líneas enemigas, en calidad de espías o colaboradoras directa de los distintos
ejércitos que actuaron entre 1810 y 1825.
Buena parte de la historiografía tradicional registra su
actuación como la de simples acompañantes de sus respectivos consortes en las
faenas duras de la emancipación, pero lo cierto es que cada una mostró un
brillo particular en ese sangriento momento de la Historia, provenían de todos
los sectores sociales y con diferentes niveles de compromiso estuvieron
presentes desde el inicio del movimiento emancipador.
miércoles, 17 de junio de 2020
Policarpa Salavarrieta "La Pola"
Heroína
colombiana de la Independencia. No existe unanimidad de criterios respecto al
lugar de nacimiento de María Policarpa Salavarrieta Ríos, también conocida como
La Pola. La gran mayoría de los 34historiadores lo ubican en la población
cundinamarquesa de San Miguel de Guaduas, otros en el barrio Santa Bárbara de
Bogotá y otros en la tolimense Mariquita.
El hecho cierto es que la familia Salavarrieta Ríos estuvo vecindada en Guaduas, villa en la que el padre, Joaquín Salavarrieta, y la madre, Mariana Ríos, poseían una regular fortuna conseguida gracias a la agricultura y el comercio. Actividad, esta última, en la que no era difícil desempeñarse en Guaduas, pues la villa quedaba en la ruta que de Santafé conducía hacia el principalísimo puerto fluvial de Honda. Policarpa fue la quinta de siete hermanos.
miércoles, 13 de junio de 2018
Proceso civilizatorio y cambio histórico en Venezuela por Iraida Vargas-Arenas, Mario Sanoja Obediente
sábado, 7 de abril de 2018
Gabriela Mistral
(Seudónimo
literario de Lucila Godoy Alcayaga; Vicuña, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) Poetisa y educadora chilena. Tras el declive del modernismo, parte de la lírica
hispanoamericana de los años de entreguerras siguió los pasos de las
vanguardias europeas: citando solamente ejemplos chilenos, éste sería el caso
de Vicente Huidobro, fundador del creacionismo, o de Pablo Neruda, deudor del
surrealismo en Residencia en la tierra.sábado, 26 de agosto de 2017
Louise Michel, la combatiente de la Comuna de París
Ruja como el océano
Y a morir esté dispuesta
La Comuna resurgirá
Volveremos multitud sin número
Vendremos por todos los caminos
Espectros vengadores surgiendo de las sombras
Vendremos estrechándonos las manos
La muerte llevará el estandarte
La bandera negra velo de sangre
Y púrpura florecerá bajo el cielo llameante.”
Louise Michel. Canción de las prisiones, mayo de 1871
sábado, 29 de julio de 2017
María García Granado. La Niña de Guatemala
La niña de Guatemala. María García-Granados y Savorio, hija del expresidente de la república y líder de la revolución liberal, don Miguel García Granados. Guatemala será el escenario de una leyenda.
En las tertulias familiares, donde el joven emigrado cubano comparte con la generosa acogida de los García-Granados, mientras juega al ajedrez con el padre de la adolescente o cuando escucha a María en el piano, va tejiéndose un afecto entre los dos que supera la amistad, aunque no cuaja la relación amorosa porque José Martí está comprometido, ha dado palabra de matrimonio a una joven hermosa, la cubana Carmen Zayas Bazán.
lunes, 20 de marzo de 2017
LA BUSQUEDA Jorge Mier Hoffman
sábado, 7 de noviembre de 2015
JOSEFA JOAQUINA SÁNCHEZ.
Enlace original
domingo, 25 de octubre de 2015
Las mujeres artesanas y la reproducción de la ideología tribal, de la etnicidad y de la identidad étnica a través de la alfarería
Las mujeres artesanas y la reproducción de la ideología tribal, de la etnicidad y de la identidad étnica a través de la alfarería
Universidad Central de Venezuela
Resumen
Datos arqueológicos se utilizan en este trabajo para analizar con sentido histórico el papel que jugaron las artesanías –sobre todo las cerámicas-- producidas por las mujeres de las comunidades de la sociedad tribal que se manifestó en Venezuela a partir de 4000 a.p. En tal sentido, se examina cómo tales artesanías sirvieron para fortalecer las formas de organización social, la adscripción étnica y cultural de los individuos y cómo fueron expresiones de los conocimientos y saberes femeninos sobre el medio ambiente así como manifestaciones de su creatividad.
Introducción
La arqueología ha prestado una atención especial al estudio de las sociedades tribales a través de la alfarería, quizá porque en los sitios arqueológicos que testimonian la presencia de esas sociedades, la alfarería constituye el resto material más abundante. De hecho, la mayor parte de la arqueología funcionalista practicada mayoritariamente en Venezuela y el Caribe en general durante todo el siglo XX, se ha basado en la elaboración de tipologías cerámicas que han intentado reconstruir con ellas el “mental template”, vale decir, “las maneras correctas” de manufacturar esas artesanías siguiendo el “modelo mental que poseían los artesanos” (sic) (Mac Neish 1967. Traducción nuestra). Esa orientación teórica estaba basada en la difusión cultural como principio rector de la dinámica social, de manera que sus propulsores creían, siguiendo a Boas, que el aislamiento o el contacto entre grupos humanos eran factores importantes, ya que determinaban la formación tanto de centros culturales de desarrollo como de áreas marginales. Por todo lo anterior, el objetivo fundamental de las investigaciones arqueológicas dedicadas al estudio de las sociedades tribales debía consistir en hacer profusas descripciones de los materiales excavados, sobre todo de la alfarería, con el fin de poder realizar las comparaciones tipológicas con conjuntos de artefactos similares de otros lugares o países y, de esa manera, establecer los centros y rutas de difusión y los momentos cuando tal difusión tenía lugar. Simultáneamente, otras posiciones teóricas, influidas por las tesis de Leslie White (1949, 1959), usaron la cerámica para tratar de estudiar en el impacto del ambiente sobre la sociedad (Vargas, 1997).
En la llamada "arqueología histórica” el estudio de la alfarería fue abordado con las mismas herramientas conceptuales y metodológicas empleadas para el período precolonial, convirtiendo al complejo proceso social que se estaba gestando como consecuencia del inicio del capitalismo mercantil en Europa, en estilos y series, conceptos que tienen valor de nomenclatura para aspectos estéticos y formales de la mayólica o de las edificaciones (Vargas, 1998).
En este trabajo, a diferencia de lo anterior, estamos concibiendo la alfarería como manifestación de un proceso de trabajo que posibilita inferir tanto las relaciones del grupo social con el objeto de trabajo, como las relaciones sociales entre individuos que manifiestan sobre los procesos de trabajo necesarios para el equipamiento material para el trabajo, y que expresa simultáneamente códigos comunicacionales referentes de etnicidad. Esto último permite así mismo inferir las relaciones intercomunitarias. Nos centraremos básicamente en el papel de la alfarería en las relaciones sociales entre individuos, en especial el papel jugado por las mujeres tribales quienes fueron las encargadas de realizar esa artesanía, destacando, así mismo cómo estudiando los códigos comunicacionales que en ella se expresan mediante un análisis iconográfico, podemos acercarnos a los conocimientos y saberes que tenía la sociedad a la cual pertenecían esas mujeres.
domingo, 27 de septiembre de 2015
LUISA CÁCERES DE ARISMENDI
Muere en Caracas el 2 de junio de 1866.
Luisa Cáceres de Arismedi
Ilustración realizada por Francisco Maduro.
Huida al oriente
Fortaleza de Santa Rosa - La Asunción
Fortín de Pampatar
domingo, 12 de julio de 2015
Alfonsina Storni
La familia Storni -el padre de Alfonsina y varios hermanos mayores- llegó a la provincia de San Juan desde Lugano, Suiza, en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía», circulan por toda la región. Los padres de Alfonsina viajaron a Suiza en el año 1891, junto con sus dos pequeños hijos. En 1892, el 29 de mayo, nació en Sala Capriasca Alfonsina, la tercera hija del matrimonio Storni. Llevó el nombre del padre, de un padre melancólico y raro. Más tarde le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo».
Alfonsina aprendió a hablar en italiano, y en 1896 vuelven a San Juan, de donde son sus primeros recuerdos. «Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta». En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral.
Paulina, la madre, abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasa a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin timón. Instalaron el «Café Suizo», cerca de la estación de tren, pero el proyecto fracasó. Alfonsina lavaba platos y atendía las mesas, a los diez años. Las mujeres comenzaron a trabajar de costureras. Alfonsina decide emplearse como obrera en una fábrica de gorras. En 1907 llega a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplaza a una actriz que se enferma. Esto la decide a proponerle a su madre que le permita convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorre Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Después dirá que representó Espectros, de Ibsen, La loca de la casa, de Pérez Galdós, y Los muertos, de Florencio Sánchez.
En sus cartas al filólogo español don Julio Cejador Alfonsina resume algunos momentos de su vida. Refiriéndose a esta época, le dirá: «A los trece años estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contemporáneo y clásico (…). Pero casi una niña y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos…». Luego, en un reportaje de la revista El Hogar, contará que al regresar escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente, de la que no han quedado testimonios.
Cuando volvió a Rosario se encuentra con que su madre se ha casado y vive en Bustinza. La poeta decide estudiar la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibe su título profesional. Gana un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consigue un puesto de maestra y se vincula a dos revistas literarias, Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Allí aparecen sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí sabemos de otros publicados al año siguiente en Mundo Argentino, y que tienen resonancias hispánicas.
Poeta en Buenos Aires
Al terminar el año de 1911, decide trasladarse a Buenos Aires. «En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos». Así, con nostalgia, evoca su hijo Alejandro la llegada. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, define en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. Trabaja como cajera en la tienda «A la ciudad de México», en Florida y Sarmiento. También en la revista Caras y Caretas.
Su primer libro, La inquietud del rosal, publicado con grandes dificultades económicas, apareció en 1916. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez, por primera vez en Buenos Aires, en esta clase de reuniones, aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. En junio de 1916, aparece en Mundo Argentino un poema titulado «Versos otoñales». Aunque los versos son apenas aceptables, sorprende su capacidad de mirarse por dentro, que por entonces no era común en los poetas de su generación.
Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas
He sentido el otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas.
Sus amigos los poetas modernistas
Amado Nervo, el poeta mejicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío, publica sus poemas también en Mundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una muchacha desconocida, de provincia, el haber llegado hasta aquellas páginas. En 1919 Nervo llega a la Argentina como embajador de su país, y frecuenta las mismas reuniones que Alfonsina. Ella le dedica un ejemplar de La inquietud del rosal, y lo llama en su dedicatoria «poeta divino». Vinculada entonces a lo mejor de la vanguardia novecentista, que empezaba a declinar, en el archivo de la Biblioteca Nacional uruguaya hay cartas al uruguayo José Enrique Rodó, otro de los escritores principales de la época, modernista autor de Ariel y de Los motivos de Proteo, ambos libros pilares de una interpretación de la cultura americana. El uruguayo escribía, como ella, en Caras y Caretas y era, junto con Julio Herrera y Reissig, el jefe indiscutido del nuevo pensamiento en el Uruguay. Ambos contribuyeron a esclarecer los lineamientos intelectuales americanos a principios de siglo, como lo hizo también Manuel Ugarte, cuya amistad le llegó a Alfonsina junto con la de José Ingenieros.
Su voluntad no la abandona, y sigue escribiendo. En mejores condiciones publica El dulce daño, en 1918. El 18 de abril de 1918 se le ofrece una comida en el restaurante Génova, de la calle Paraná y Corrientes, donde se reunía mensualmente el grupo de Nosotros, y en esa oportunidad se celebra la aparición de El dulce daño. Los oradores son Roberto Giusti y José Ingenieros, su gran amigo y protector, a veces su médico. Alfonsina se está reponiendo de la gran tensión nerviosa que la obligó a dejar momentáneamente su trabajo en la escuela, pero su cansancio no le impide disfrutar de la lectura de su «Nocturno», hecha por Giusti, en traducción al italiano de Folco Testena
También en 1918 Alfonsina recibe una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas, junto con Alicia Moreau de Justo y Enrique del Valle Iberlucea. Años atrás, cuando empezó la guerra, Alfonsina había aparecido como concurrente a un acto en defensa de Bélgica, con motivo de la invasión alemana. Comienzan sus visitas a la ciudad de Montevideo, donde hasta su muerte frecuentará amigos uruguayos. Juana de Ibarbourou lo contó años después de la muerte de la poetisa argentina: «En 1920 vino Alfonsina por primera vez a Montevideo. Era joven y parecía alegre; por lo menos su conversación era chispeante, a veces muy aguda, a veces también sarcástica. Levantó una ola de admiración y simpatía… Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. Alfonsina, en ese momento, pudo sentirse un poco reina».
La amistad de Quiroga, el escritor de la selva
En 1922, Alfonsina ya frecuentaba la casa del pintor Emilio Centurión, de donde surgiría posteriormente el grupo Anaconda. Allí conoció, seguramente, al escritor uruguayo Horacio Quiroga, que había llegado de su refugio en San Ignacio, Misiones, durante el año 1916. Su personalidad debió atraer a Alfonsina. Un hombre marcado por el destino, perseguido por los suicidios de seres queridos, que, además, se había atrevido a exiliarse en Misiones, e intentado allí forjar un paraíso. En 1922, era ya el autor de sus libros más importantes, Cuentos de la selva, Anaconda, El desierto. Vivía modestamente de sus colaboraciones en diarios y revistas y desempeñó un papel protagónico en el intento de profesionalizar la escritura. Alfonsina había publicado sus libros Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).
La amistad con Quiroga fue la de dos seres distintos. Cuenta Norah Lange que en una de sus reuniones, adonde iban todos los escritores de la época, jugaron una tarde a las prendas. El juego consistió en que Alfonsina y Horacio besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena, sostenido por Horacio. Este, en un rápido ademán, escamoteó el reloj precisamente en el momento en que Alfonsina aproximaba a él sus labios, y todo terminó en un beso. Quiroga la nombra frecuentemente en sus cartas, sobre todo entre los años 1919 y 1922, y su mención la destaca de un grupo donde había no sólo otras mujeres sino también otras escritoras. Sin embargo, cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925, Alfonsina no lo acompaña. Quiroga le pide que se vaya con él y ella, indecisa, consulta con su amigo el pintor Benito Quinquela Martín. Aquél, hombre ordenado y sedentario, le dice: «¿Con ese loco? ¡No!».
Un nuevo camino para la poesía
En el año 1923, la revista Nosotros, que lideraba la difusión de la nueva literatura argentina, y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores, publicó una encuesta, dirigida a los que constituyen «la nueva generación literaria». La pregunta está formulada sencillamente: «¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros, mayores de treinta años, que usted respeta más?».
Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, es decir, que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni.
Mil novecientos veinticinco fue el año de la publicación de Ocre, un libro que marca un cambio decisivo en su poesía. Desde hace dos años es profesora de Lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, y su postura como escritora está absolutamente afianzada entre el público y sus iguales. Por aquella época muere José Ingenieros, y esto la deja un poco más sola.
Hasta la casa de la calle Cuba llega una tarde la chilena Gabriela Mistral. El encuentro debió ser importante para la chilena, ya que publicó su relato ese año en El Mercurio. Llamó por teléfono a Alfonsina antes de ir, y le impresionó gratamente su voz, pero le habían dicho que era fea y entonces esperaba una cara que no congeniara con la voz. Por eso cuando la puerta se abre pregunta por Alfonsina, porque la imagen contradice a la advertencia. «Extraordinaria la cabeza, recuerda, pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de veinticinco años». Insiste: «Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». La chilena queda impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin trascendentalismos. Y sobretodo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo» (1).
El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro, que despertaba las expectativas del público y de la crítica. El día del estreno asistió el presidente Alvear con su esposa, Regina Pacini. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra, y a los tres días tuvo que bajar de cartel. El diario Crítica tituló «Alfonsina Storni dará al teatro nacional obras interesantes cuando la escena le revele nuevos e importantes secretos». La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.
Años de equilibrio
Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras mujeres escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas. En 1932, publicó sus Dos farsas pirotécnicas: Cimbelina y Polixene y la cocinerita. Está tranquila, colabora en el diario Crítica y en La Nación; sus clases de teatro son la rutina diaria, y su rostro empieza a cambiar. Las canas cubren su cabeza y le dan un aire diferente.
En 1931, el Intendente Municipal nombró a Alfonsina jurado y es la primera vez que ese nombramiento recae en una mujer. Alfonsina se alegra de que comiencen a ser reconocidas las virtudes que la mujer, esforzadamente, demuestra. «La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. Como afirmación de esta limpia verdad, la Intendencia de Buenos Aires declara, en su ciudad, noble la condición femenina», afirma Alfonsina en un diario al referirse a su designación.
En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca, durante la permanencia del poeta en Buenos Aires entre octubre de 1933 y febrero de 1934. Le dedicó un poema, «Retrato de García Lorca», publicado luego en Mundo de siete pozos (1934). Allí dice: «Irrumpe un griego /por sus ojos distantes (…). Salta su garganta /hacia afuera /pidiendo /la navaja lunada /aguas filosas (…). Dejad volar la cabeza, /la cabeza sola /herida de hondas marinas /negras…».
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama.
En 1936 se suicida Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema de versos conmovedores y que presagian su propio final:
Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…
Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán.
El final
El veintiséis de enero de 1938, en Colonia, Uruguay, Alfonsina recibe una invitación importante. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetisas americanas del momento, en una reunión sin precedentes: Alfonsina, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. La invitación pide «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». Tiene que prepararse en un día y, llena de entusiasmo, escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. Divertida, encuentra un título que le parece muy adecuado: «Entre un par de maletas a medio abrir y las mancillas del reloj».
Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada del martes veinticinco Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América». A su entierro asistieron los escritores y artistas Enrique Larreta, Ricardo Rojas, Enrique Banchs, Arturo Capdevila, Manuel Gálvez, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Eduardo Mallea, Alejandro Sirio, Augusto Riganelli, Carlos Obligado, Atilio Chiappori, Horacio Rega Molina, Pedro M. Obligado, Amado Villar, Leopoldo Marechal, Centurión, Pascual de Rogatis, López Buchardo.
El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:
«Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta».
sábado, 14 de junio de 2014
LUISA CÁCERES DE ARISMENDI
La Colonia Tovar: Mirada histórica del viajero Pal Rosti
🎬 Videoteca histórica
▶La pobreza en el mundo
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▶La II Guerra Mundial en 7 minutos
▶La Victoria Soviética sobre el nazismo
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▶Jimi Hendrix: himno de EE.UU. (Woodstock 1969)
▶Caral: la civilización más antigua
▶Conquista de América
▶Trata de negros
▶Traslado de africanos esclavizados a América
▶Egipto: La Momificación / Protección física y mágica
▶Teoría australiana del poblamiento americano
📄 El Pacto de Nueva York o de Punto Fijo (documento interactivo)
La importancia de Caral-Supe
— Víctor Colán Ormeño, historiador.











