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lunes, 9 de septiembre de 2024

LA MUJER REY Y LAS AMAZONAS DE DAHOMEY

Las guerreras africanas parecen estar de moda en la industria del celuloide y pese a que son exiguos los ejemplos, bien puede considerarse un mérito el hacer visible una parte olvidada de la historia de África.
 
En esta línea temática el filme más reciente es La mujer Rey, de la directora y guionista estadounidense Gina Prince-Bythewood, el cual cerró con broche de oro las ofertas cinematográficas de 2022 y se convirtió en uno de los más taquilleros de Hollywood.

La película, protagonizada por la ganadora del Oscar, Viola Davis, recrea la historia de las Agojie, una unidad de guerreras que protegieron en el siglo XIX el reino de Dahomey (actualmente Benín) en África Occidental.

La Igualdad: Un Análisis Histórico-Sociológico

La igualdad es un concepto fundamental en la construcción de sociedades justas y equitativas. Sin embargo, a menudo se malinterpreta o se aplica de manera superficial. Este artículo examina la complejidad de la igualdad en el contexto social, político y económico, abordando cuatro ideas principales: la diversidad de capacidades humanas, la necesidad de equidad en lugar de igualitarismo, la importancia de las leyes en la promoción de la igualdad y las limitaciones del sistema capitalista en la realización de la igualdad.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Bárbara de La Torre Gutiérrez (Barbarita de la Torre)


Su vida

Nació en Escuque cuando Trujillo era parte de la provincia de Maracaibo el 4 de diciembre de 1790. El acta de bautismo establece que sus padres eran pardos.
Su padre Vicente de La Torre estuvo ligado a la causa independentista, Barbarita siguió sus pasos.
Estuvo casada con Antonio Guillén con quien procreó dos hijos, a Luis Guillermo y Ramón Miguel.

Su lucha por la independencia de Venezuela

Fue una combatiente activa, participó en las siguientes batallas: el Cenizo, El Dividive, Monay, Monaicito, Agua Santa, Los Cuarteles, los Higuerotes; combates desarrollados en la región andina venezolana, en la Campaña Admirable como la de Ponemesa (Betijoque), Agua de Obispo (Carache) y Niquitao (Boconó).
Por su destreza al montar caballo recibió el título de “La Amazona Trujillense” y por su valentía en el campo de batalla obtuvo el grado de Coronela.
Barbarita de La Torre estuvo también presente en la Firma de la Proclama de Guerra a Muerte, el 15 de Junio de 1813 en Trujillo.

La muerte de su padre

Durante un combate en la Batalla de Agua Santa en1814, Barbarita fue apresada por el gobernador realista Francisco Farías.
Su padre llega a un acuerdo con el Gobernador ofreciéndose como reo a cambio de la libertad de su hija. Farías accede y Barbarita es puesta en libertad.
Vicente de La Torre fue fusilado en la Plaza de Los Ajusticiados, hoy Plaza Sucre de la Ciudad de Trujillo.

Es apresada de nuevo y vilmente asesinada
en La Ceibita en 1817 por el mestizo Juan José de Los Reyes Vargas.
Barbarita fue violada antes de ser asesinada. Su cuerpo fue lanzado por el Zanjón del Violo, en la Quebrada de Los Cedros en Trujillo el 1 de noviembre de 1817.
Así terminaba la vida de una de las mujeres que batallaron por una Venezuela libre del dominio español.
En vida recibió el grado de Coronela y luego el de Generala Post Mortem. “La Amazona Trujillense” es el título con que fue conocida en vida.

jueves, 18 de junio de 2020

HEROÍNAS DE LA INDEPENDENCIA VENEZOLANA

Fue notable y heterogéneo el grupo de mujeres que tuvieron participación activa en el movimiento independentista. Muchas de las mujeres que participaron en las gestas independentistas, lo hacían en calidad de acompañantes, cocineras, soldados y oficiales. Con destacada actividad, que muchas veces representaba victorias en el mismo campo de batalla o tras las líneas enemigas, en calidad de espías o colaboradoras directa de los distintos ejércitos que actuaron entre 1810 y 1825.

Buena parte de la historiografía tradicional registra su actuación como la de simples acompañantes de sus respectivos consortes en las faenas duras de la emancipación, pero lo cierto es que cada una mostró un brillo particular en ese sangriento momento de la Historia, provenían de todos los sectores sociales y con diferentes niveles de compromiso estuvieron presentes desde el inicio del movimiento emancipador.


Josefa Joaquína Sánchez

Extraordinaria mujer nacida en La Guaira en 1765 esposa de José María España, conocida como "La bordadora de la primera bandera de Venezuela" sufrió cárcel durante ocho años, los realistas sospechaban que José María España estaba escondido en su casa y estas sospechas se hicieron evidentes cuando notaron que Josefa Joaquína estaba embarazada, en un interrogatorio le aseguraban que su esposo estaba en el país, si no ¿cómo estaría en ese estado de gravidez? que confesara y arriesgando su honor exclamó: ¿Es que acaso en La Guaira solo José María España preña?..... finalmente fue confinada a Cumaná donde muere en 1813,
 


Manuela Sáenz
Nace en la ciudad de Quito, Ecuador el 25 de septiembre de 1797 fue internada en el convento de Santa Catalina donde aprendió a leer, escribir y rezar. Compartía charlas revolucionarias en sus ideas de emancipación, participó activamente en reuniones clandestinas donde se preparaban las acciones de los patriotas. Conoce a Simón Bolívar en su entrada triunfal el 16 de junio de 1822 y desde ese momento se crea un vínculo afectivo entre los dos, el amor profesado a Bolívar hizo que se entregara con más ímpetu a las luchas independentistas. Se volcó a las armas con el grado de coronel, a las disputas verbales, a la intriga política, y a los motines revolucionarios, Fue nombrada por Bolívar miembro del Estado Mayor del

miércoles, 17 de junio de 2020

Policarpa Salavarrieta "La Pola"

Heroína colombiana de la Independencia. No existe unanimidad de criterios respecto al lugar de nacimiento de María Policarpa Salavarrieta Ríos, también conocida como La Pola. La gran mayoría de los 34historiadores lo ubican en la población cundinamarquesa de San Miguel de Guaduas, otros en el barrio Santa Bárbara de Bogotá y otros en la tolimense Mariquita.

Policarpa Salavarrieta

El hecho cierto es que la familia Salavarrieta Ríos estuvo vecindada en Guaduas, villa en la que el padre, Joaquín Salavarrieta, y la madre, Mariana Ríos, poseían una regular fortuna conseguida gracias a la agricultura y el comercio. Actividad, esta última, en la que no era difícil desempeñarse en Guaduas, pues la villa quedaba en la ruta que de Santafé conducía hacia el principalísimo puerto fluvial de Honda. Policarpa fue la quinta de siete hermanos.                                             

miércoles, 13 de junio de 2018

Proceso civilizatorio y cambio histórico en Venezuela por Iraida Vargas-Arenas, Mario Sanoja Obediente

El espacio geográfico como una fuente
de explicación afecta todas las realidades
históricas, todos los fenómenos
espacialmente definidos.

Fernand Braudel

Suramérica y el Caribe fueron y siguen siendo una civilización originaria. [1] Su formación estuvo determinada por la existencia de diversos procesos civilizatorios cuyos ámbitos geográficos y persistencia histórica se reflejan de cierta manera en las diversas regiones geohistóricas contemporáneas. A partir del siglo XVI estuvieron sujetas a la influencia del tiempo histórico mundial, esto es, la superestructura de la historia universal, pero la coyuntura de su desarrollo, desde remotos tiempos, ha estado determinada por el ritmo de los tiempos históricos de sus propias y diversas regiones geohistóricas.

A la par de los Andes Centrales, el noroeste, el sureste de Suramérica, la región amazónica central, el norte del Amazonas, el noroeste de Colombia, las Guayanas, Venezuela y el Caribe conformaron desde hace milenios una extensa macroregión geohistórica cuya pertinencia, permitiría entender el proceso civilizatorio que dio origen a esta Tierra de Gracia llamada Venezuela. [2]

sábado, 7 de abril de 2018

Gabriela Mistral

(Seudónimo literario de Lucila Godoy Alcayaga; Vicuña, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) Poetisa y educadora chilena. Tras el declive del modernismo, parte de la lírica hispanoamericana de los años de entreguerras siguió los pasos de las vanguardias europeas: citando solamente ejemplos chilenos, éste sería el caso de Vicente Huidobro, fundador del creacionismo, o de Pablo Neruda, deudor del surrealismo en Residencia en la tierra.
Otros poetas, en cambio, optaron por alejarse del modernismo orientándose hacia una poesía más sencilla y humana. Gabriela Mistral es la figura capital de esta última tendencia: tras unos inicios aún marcados por el modernismo, desarrolló una expresividad propia basada en un estilo elemental de imágenes intensas, con el que desnudó su intimidad dolorida y un corazón rebosante de amor, volcado (tras el amor trágico de Desolación) sobre los niños, los desvalidos o su propia tierra, en tonos hondamente religiosos. Su vida se movió sin pausas entre la literatura, la docencia y la carrera diplomática, actividad esta última por la que realizó numerosos viajes y pasó diversas temporadas en ciudades europeas, norteamericanas y latinoamericanas, en las que publicó la mayoría de sus obras.

sábado, 26 de agosto de 2017

Louise Michel, la combatiente de la Comuna de París

Maestra, poeta y libertaria, esta menuda mujer representa el espíritu de una revuelta en la que las mujeres no solo conquistan el derecho a la educación, al divorcio y al trabajo, sino también a combatir codo a codo con los hombres

“Cuando la multitud hoy muda
Ruja como el océano
Y a morir esté dispuesta
La Comuna resurgirá
Volveremos multitud sin número
Vendremos por todos los caminos
Espectros vengadores surgiendo de las sombras
Vendremos estrechándonos las manos
La muerte llevará el estandarte
La bandera negra velo de sangre
Y púrpura florecerá bajo el cielo llameante.”
Louise Michel. Canción de las prisiones, mayo de 1871

Durante la semana del 20 de mayo de 1871, el ejército de Versalles (la burguesía francesa aliada a los prusianos) avanza contra la Comuna de París. En el cementerio de Montmartre, en el corazón de la Comuna obrera, una mujer calzada con botas de soldado dispara su fusil. La metralla sostenida que retumba sobre su cabeza le hace pensar en un océano descargando su furia desde el cielo. Los obuses hacen temblar la tierra y las flores de las tumbas vuelan por el aire. Louise Michel se escabulle por un agujero de la tapia, solo para volver enseguida con refuerzos. De los 50 hombres que la acompañan, pronto queda la mitad; poco después, quince; finalmente, solo tres siguen defendiendo la barricada sobre la calle Clignancourt.  
París arde en llamas la noche del 24 de mayo. Los fuegos pueden verse desde lejos: la calle Royale, Rivoli, las Tullerías, el Hôtel-de-Ville, el teatro lírico, la orilla izquierda, se destacan por el rojo crepitar sobre el cielo negro. Si la Comuna no va a sobrevivir, no se entregará a Versalles sin luchar.
En aquellos días, Louise Michel siente que el tiempo es flexible. “Todo lo ocurrido se acumula, como si en esos días hubiéramos vivido mil años.” Esta mujer menuda, de 40 años, representa el espíritu de la Comuna de París, donde las mujeres no solo conquistan el derecho a la educación, al divorcio y al trabajo, sino también el derecho a combatir codo a codo con los hombres.

sábado, 29 de julio de 2017

María García Granado. La Niña de Guatemala



La niña de Guatemala. María García-Granados y Savorio, hija del expresidente de la república y líder de la revolución liberal, don Miguel García Granados. Guatemala será el escenario de una leyenda.
Llegada de José Martí a Guatemala
Con "una imaginación enamorada de lo heroico, un viaje de ocho días a través de ríos, selvas y montañas tropicales..." llega el joven José Martí a Guatemala, con 24 años de edad.
Es la segunda nación latinoamericana del periplo de su vida. Viene de México, de huir del golpe de estado de Porfirio Díaz.
La sencillez de sus pobladores, el descubrimiento de la Cultura maya, las vivencias entre aquellas criaturas que según el Popol Vuh habían nacido del maíz, van a enriquecer no sólo la pupila del hombre, sino su propia sensibilidad de poeta. Aquí comenzará a escribir sus más desgarrantes poemas, los que continuará a lo largo de varios años, los de su cuaderno Versos Libres.
Se desempeña como Maestro
En este horizonte se despliega como maestro, desde la docencia universitaria hasta la que ejercita, gratuitamente, en la Academia de Niñas de Centroamérica, dirigido por la cubana Margarita Izaguirre.

Conoce a María García-Granados y Savorio
Allí, precisamente, y entre sus discípulas, tendrá a una bellísima joven, de sólo 16 años, María García Granados, hija del expresidentes de la república y líder de la revolución liberal, don Miguel García Granados. Guatemala será el escenario de una leyenda: la de la niña de Guatemala.
Comparte con los García Granados
 En las tertulias familiares, donde el joven emigrado cubano comparte con la generosa acogida de los García-Granados, mientras juega al ajedrez con el padre de la adolescente o cuando escucha a María en el piano, va tejiéndose un afecto entre los dos que supera la amistad, aunque no cuaja la relación amorosa porque José Martí está comprometido, ha dado palabra de matrimonio a una joven hermosa, la cubana Carmen Zayas Bazán.

Martí sembrará para la poesía
Y en la tierra del quetzal, donde será tribuno y desarrollará su pensamiento, articulando el perfil de su ideario de "Nuestra América", sustancia renovadora de su propia concepción política, a favor de la independencia de Cuba y como integración de su Isla al espacio mayor del continente, desde una continuidad ideológica del legado bolivariano, Martí sembrará para la poesía, y desde la memoria que todo lo embellece, la imagen adorada de su María, la que nutre en el poema número IX de los Versos Sencillos conocido más tarde como "La niña de Guatemala", víctima de la enfermedad que lo aquejaba y cumpliendo las indicaciones del médico que lo manda a reposar fuera de la ciudad de Nueva York en 1891.

"Quiero a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
la que se murió de amor."

Así escribió el poeta, cuando recrea la temprana muerte de la joven. La misma que a su retorno a Guatemala, luego de ausentarse brevemente, para realizar en México sus esponsales con Carmen, y retornar a tierra centroamericana, ya casado, le enviara una esquela tan elocuente como sintética, con la elegancia del sutil reproche, en enero de 1878:
"Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto, Tu niña."

Atracción

Entre ellos sólo había 8 años de diferencia. Y una fuerte atracción, tanto sensual como espiritual. Unos meses atrás, en Mayo de 1877, --José Martí se casó con Carmen en diciembre de ese mismo año--, le había escrito a María, estos versos:

"Terrestre enfermo, que a sus solas llora
El furor de los hombres, la extrañeza
De su comercio brusco, y su odiadora
Feral naturaleza,--
Siento una luz que me parece estrella,
Oigo una voz que suena a melodía,
Y alzarse miro a una gentil doncella,
Tan púdica, tan bella
Que se llama --¡María!"


Fuente
    Hacia la niña de Guatemala, Revista Mujeres
    Centro de Estudios Martianos. José Martí, Obras Completas Edición Crítica, No 15, Poesía II. La Habana. 2007.
    García Pascual, Luis. Entorno Martiano. Casa Editora Abril. La Habana. 2003.



lunes, 20 de marzo de 2017

LA BUSQUEDA Jorge Mier Hoffman

AÑO DE 1830

La lluvia estrepitosa descarna la tierra, que en una avalancha de lodo tiñe de marrón las agitadas aguas del Magdalena… Los caminos son intransitables… Sólo los más osados son capaces de navegar por las tumultuosas aguas sembradas de remolinos y minas de árboles sumergidos, que llevados por la corriente, de pronto emergen con fuerza infinita, capaz de hundir frágiles embarcaciones… No hay caminos alternos… No hay manera de llegar a Santa Marta… Los derrumbes impiden el paso de las bestias y los carruajes hunden sus ruedas en el fango movedizo… En ese panorama aterrador de misterio intransitable… una mujer camina a paso aletargado, cubriendo su cara del zarpazo del viento que ruge como una fiera capaz de desgarrar la carne… Las tormentas del Pacífico compiten con fiereza incontenible con los huracanes del Caribe… los aldeanos lo saben… los nativos le temen… por ello no salen de sus casas hasta tanto no amaine la tempestad… pero la presencia de la mujer retando a la fuerza de la naturaleza, es un espectáculo que llama poderosamente la atención de los lugareños que se preguntan… Adónde se dirige..? Qué motivo la mueve a retar la fuerza del viento a costa de su propia vida..?
AÑO DE 1812
Nueva Granada es un hervidero de pasiones políticas, atentados y anarquía popular: Venezuela había fracasado en su prepotencia de invocar la independencia con la capitulación de Miranda y la restauración del gobierno español por parte de Monteverde… por su parte Nueva Granada hacía lo imposible por mantener su libertad, luego que Napoleón Bonaparte invadió España, para beneplácito de los virreinatos que controlaba la Corte de los Reyes en América.
En ese ambiente de conspiración política se encuentra un joven de 28 años de edad, quién llegó a ese país exilado de Venezuela… Es Simón Bolívar, quién pretende cautivar sus hermanos colombianos para restaurar la independencia de su país… El 27 de noviembre, el joven venezolano se dirige al poblado de Tunja, donde se celebraría una reunión extraordinaria del Congreso de Nueva Granada… Era un momento propicio para que el joven hiciera uso de su elocuencia y diplomacia, en solicitar ayuda al gobierno… Bolívar vociferaba en el recinto:
“Sean ustedes los libertadores de sus hermanos cautivos en Venezuela”

sábado, 7 de noviembre de 2015

JOSEFA JOAQUINA SÁNCHEZ.

HISTORIA
Desde mucho antes que se levantara Simón Bolívar en Caracas Josefa Joaquina estaba presa por subversión y por participar desde los primeros días de la Revolución Republicana de Venezuela.
Esposa de José María España, Josefa lucho la par con su marido, elaboraba y distribuía la propaganda, redacto los primeros documentos de la Revolución, fue ella quien cosió con sus propias manos la primera bandera de Venezuela, hecha con las telas que trajo Miranda en su primer desembarco.
Un día libero a sus esclavos y los invitó a que revelaran con los demás esclavos y peones del litoral central.
En 1799 muere ahorcado su marido luego de la conspiración de Gual y España, en plaza pública y de la manera más terrible. Ella es sometida a duros interrogatorios a los cuales resistió con notable fuerza e inteligencia, pero finalmente es delatada por su exesclavo Rafael España, declaro, bajo tortura, que su ama le había invitado a sublevarse.
El 19 de febrero de 1800, estando embarazada del ultimo sus ocho hijos, es declarada culpable Josefa Joaquina, a ocho años de prisión en el manicomio La Casa de la Misericordia de Caracas, sin poder ver a nadie ni siquiera sus hijos, quienes crecen al cuidado de la india María Josefa Rufina y bajo la vigilancia exhaustiva de los realista.
Le envía, en 1808, una carta al gobernador realista pidiéndole, que le permita a sus hijos hacer sus estudio en la universidad, petición que le fue negada, y al contrario le permiten que viva con sus hijos pero confinada en Cumaná y con la condición que nunca más vuelva Caracas, emitida y firmada por Don Germán Roscio, quien más tarde se convertiría en un prócer de republicano. El terrible castigo de su encierro, la separación de sus hijos, la perdida de su marido, y el fracaso de planes subversivos, nunca le desanimó en su convicción y deseo de lucha por la libertad de las personas.

Enlace original

domingo, 25 de octubre de 2015

Las mujeres artesanas y la reproducción de la ideología tribal, de la etnicidad y de la identidad étnica a través de la alfarería

Ponencia presentada en el VI Encuentro de Investigadores de arqueología y Etnohistoria. Organizado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Marzo 2005.

Las mujeres artesanas y la reproducción de la ideología tribal, de la etnicidad y de la identidad étnica a través de la alfarería
Iraida Vargas Arenas
Universidad Central de Venezuela

Resumen

Datos arqueológicos se utilizan en este trabajo para analizar con sentido histórico el papel que jugaron las artesanías –sobre todo las cerámicas-- producidas por las mujeres de las comunidades de la sociedad tribal que se manifestó en Venezuela a partir de 4000 a.p. En tal sentido, se examina cómo tales artesanías sirvieron para fortalecer las formas de organización social, la adscripción étnica y cultural de los individuos y cómo fueron expresiones de los conocimientos y saberes femeninos sobre el medio ambiente así como manifestaciones de su creatividad.
Introducción

La arqueología ha prestado una atención especial al estudio de las sociedades tribales a través de la alfarería, quizá porque en los sitios arqueológicos que testimonian la presencia de esas sociedades, la alfarería constituye el resto material más abundante. De hecho, la mayor parte de la arqueología funcionalista practicada mayoritariamente en Venezuela y el Caribe en general durante todo el siglo XX, se ha basado en la elaboración de tipologías cerámicas que han intentado reconstruir con ellas el “mental template”, vale decir, “las maneras correctas” de manufacturar esas artesanías siguiendo el “modelo mental que poseían los artesanos” (sic) (Mac Neish 1967. Traducción nuestra). Esa orientación teórica estaba basada en la difusión cultural como principio rector de la dinámica social, de manera que sus propulsores creían, siguiendo a Boas, que el aislamiento o el contacto entre grupos humanos eran factores importantes, ya que determinaban la formación tanto de centros culturales de desarrollo como de áreas marginales. Por todo lo anterior, el objetivo fundamental de las investigaciones arqueológicas dedicadas al estudio de las sociedades tribales debía consistir en hacer profusas descripciones de los materiales excavados, sobre todo de la alfarería, con el fin de poder realizar las comparaciones tipológicas con conjuntos de artefactos similares de otros lugares o países y, de esa manera, establecer los centros y rutas de difusión y los momentos cuando tal difusión tenía lugar. Simultáneamente, otras posiciones teóricas, influidas por las tesis de Leslie White (1949, 1959), usaron la cerámica para tratar de estudiar en el impacto del ambiente sobre la sociedad (Vargas, 1997).

En la llamada "arqueología histórica” el estudio de la alfarería fue abordado con las mismas herramientas conceptuales y metodológicas empleadas para el período precolonial, convirtiendo al complejo proceso social que se estaba gestando como consecuencia del inicio del capitalismo mercantil en Europa, en estilos y series, conceptos que tienen valor de nomenclatura para aspectos estéticos y formales de la mayólica o de las edificaciones (Vargas, 1998).

En este trabajo, a diferencia de lo anterior, estamos concibiendo la alfarería como manifestación de un proceso de trabajo que posibilita inferir tanto las relaciones del grupo social con el objeto de trabajo, como las relaciones sociales entre individuos que manifiestan sobre los procesos de trabajo necesarios para el equipamiento material para el trabajo, y que expresa simultáneamente códigos comunicacionales referentes de etnicidad. Esto último permite así mismo inferir las relaciones intercomunitarias. Nos centraremos básicamente en el papel de la alfarería en las relaciones sociales entre individuos, en especial el papel jugado por las mujeres tribales quienes fueron las encargadas de realizar esa artesanía, destacando, así mismo cómo estudiando los códigos comunicacionales que en ella se expresan mediante un análisis iconográfico, podemos acercarnos a los conocimientos y saberes que tenía la sociedad a la cual pertenecían esas mujeres.

domingo, 27 de septiembre de 2015

LUISA CÁCERES DE ARISMENDI

Nace en Caracas el 25 septiembre de 1799.
Muere en Caracas el 2 de junio de 1866.
Luisa Cáceres
Luisa Cáceres de Arismedi
Ilustración realizada por Francisco Maduro.
Heroína de la Independencia y símbolo de la fortaleza humana ante la adversidad. Esposa del prócer Juan Bautista Arismendi. Hija de Domingo Cáceres y de Carmen Díaz. Su padre, profesor de Latín le enseñó a temprana edad a leer y escribir, así como los principios éticos y morales que le dieron valor durante los años de su cautiverio y destierro. El año 1814 fue un adverso para la naciente República y también para la familia Cáceres; el 6 de marzo las tropas del jefe realista Francisco Rosete asaltaron la guarnición de Ocumare y mataron al padre de Luisa quien se encontraba allí por invitación de su amigo el comandante Juan José Toro. La comandancia Militar de Caracas, al frente de la cual se encontraba Juan Bautista Arismendi, organiza una expedición el día 14 de marzo en auxilio de los patriotas sitiados en Ocumare; entre los soldados de la operación estaba Félix Cáceres, hermano mayor de Luisa. Las tropas de Arismendi son derrotadas y el hermano de Luisa es hecho prisionero y ejecutado el 16 de marzo.
El 7 de julio de 1814, durante la retirada de las fuerzas patriotas de Caracas rumbo a Oriente, como consecuencia del avance de las terribles tropas comandadas por José Tomás Boves; la tragedia toca nuevamente de cerca la vida de Luisa Cáceres, ya que, en la travesía mueren cuatro tías suyas, quedando vivos sólo ella y un hermano menor.
Huida al oriente
Huida al oriente
Los emigrados pasan por Barcelona y se dirigen a Cumaná donde llegan a finales de agosto, muchos de ellos consiguen pasar a Margarita, lugar donde Arismendi puede garantizarles una mayor seguridad. Durante este tiempo, el coronel Arismendi busca a la familia Cáceres, a quienes había conocido y frecuentado por algún tiempo en Caracas en la navidad de 1813, proporcionándoles por este motivo, vestidos, alojamiento y demás recursos. El 4 de diciembre de 1814 Luisa Cáceres contrae nupcias con Juan Bautista Arismendi.
Castillo de Santa Rosa
Fortaleza de Santa Rosa - La Asunción
En septiembre de 1815, las autoridades españolas ordenan la captura de Bautista Arismendi, quien se escapa y oculta con uno de sus hijos en las montañas del cerro Copey; el día 24 de septiembre, Luisa Cáceres quien seencontraba embarazada es tomada como rehén para doblegar a su esposo. Encerrada por un tiempo en la casa de la familia Amnés, es trasladada días después a un calabozo de la fortaleza de Santa Rosa.
Mientras tanto, las acciones militares de Arismendi le permiten hacer prisioneros a varios jefes españoles, entre ellos al comandante Cobián, de la fortaleza de Santa Rosa; motivo por el cual el jefe realista Joaquín Urreiztieta propone a Arismendi canjear prisioneros por su esposa, tal ofrecimiento es rechazado y el emisario recibe por respuesta: " Diga al jefe español que sin patria no quiero esposa". El 26 de enero de 1816, Luisa da a luz una niña que muere al nacer dadas las condiciones del parto y del calabozo en el cual se hallaba prisionera.
Posteriormente, es trasladada al fortín de Pampatar donde permanece algunos días, antes de ser enviada a la prisión de La Guaira y finalmente al convento de la Inmaculada Concepción en Caracas, donde ingresa como prisionera el 22 de marzo de 1816. Durante todo este tiempo se le mantuvo incomunicada y sin noticias de sus familiares. Los triunfos de las fuerzas republicanas comandadas por Arismendi y por el General José Antonio Páez en Apure, determinan que Luisa sea trasladada a Cádiz, hacia donde es embarcada el 3 de diciembre de 1816.
Fortín de Pampatar
Fortín de Pampatar
El barco en el que viajaba es atacado por un buque corsario, el cual se apodera de todo el cargamento y abandona a los pasajeros en la isla de Santa María en los Azores. Imposibilitada de regresar a Venezuela, Luisa llega a Cádiz el 17 de enero de 1817. Es presentada ante el Capitán General de Andalucía, quien protesta por el trato al que fue sometida por las autoridades españolas de América, y le da la categoría de confinada, asignándole además una pensión de 10 reales en vellón diarios.Durante su permanencia en Cádiz, se negó a firmar un documento donde debía manifestar su lealtad al rey de España y renegar de la filiación patriota de su marido, a lo cual respondió que el deber de su esposo era servir a la patria y luchar por libertarla. El 3 de mayo de 1818 llega a Filadelfia, luego de fugarse de Cádiz con la ayuda de Francisco Carabaño y el inglés Mr. Tottem; de allí se dirige a Margarita donde desembarca el 26 de julio de 1818. Finalmente, 19 de septiembre de 1819, el Consejo de Indias dicta una resolución que le concede absoluta libertad y facultad de fijar su residencia donde desee. Residió en Caracas hasta el día de su muerte. Sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional en 1876.

domingo, 12 de julio de 2015

Alfonsina Storni

Biografía (29 de Mayo de 1892 - 25 de Octubre de 1938)
La autora

La familia Storni -el padre de Alfonsina y varios hermanos mayores- llegó a la provincia de San Juan desde Lugano, Suiza, en 1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía», circulan por toda la región. Los padres de Alfonsina viajaron a Suiza en el año 1891, junto con sus dos pequeños hijos. En 1892, el 29 de mayo, nació en Sala Capriasca Alfonsina, la tercera hija del matrimonio Storni. Llevó el nombre del padre, de un padre melancólico y raro. Más tarde le diría a su amigo Fermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo».

Alfonsina aprendió a hablar en italiano, y en 1896 vuelven a San Juan, de donde son sus primeros recuerdos. «Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta». En 1901, la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad de Rosario, un próspero puerto del litoral.

Paulina, la madre, abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasa a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin timón. Instalaron el «Café Suizo», cerca de la estación de tren, pero el proyecto fracasó. Alfonsina lavaba platos y atendía las mesas, a los diez años. Las mujeres comenzaron a trabajar de costureras. Alfonsina decide emplearse como obrera en una fábrica de gorras. En 1907 llega a Rosario la compañía de Manuel Cordero, un director de teatro que recorría las provincias. Alfonsina reemplaza a una actriz que se enferma. Esto la decide a proponerle a su madre que le permita convertirse en actriz y viajar con la compañía. Recorre Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Después dirá que representó Espectros, de Ibsen, La loca de la casa, de Pérez Galdós, y Los muertos, de Florencio Sánchez.


En sus cartas al filólogo español don Julio Cejador Alfonsina resume algunos momentos de su vida. Refiriéndose a esta época, le dirá: «A los trece años estaba en el teatro. Este salto brusco, hijo de una serie de casualidades, tuvo una gran influencia sobre mi actividad sensorial, pues me puso en contacto con las mejores obras del teatro contemporáneo y clásico (…). Pero casi una niña y pareciendo ya una mujer, la vida se me hizo insoportable. Aquel ambiente me ahogaba. Torcí rumbos…». Luego, en un reportaje de la revista El Hogar, contará que al regresar escribió su primera obra de teatro, Un corazón valiente, de la que no han quedado testimonios.

Cuando volvió a Rosario se encuentra con que su madre se ha casado y vive en Bustinza. La poeta decide estudiar la carrera de maestra rural en Coronda, y allí recibe su título profesional. Gana un lugar sobresaliente en la comunidad escolar, consigue un puesto de maestra y se vincula a dos revistas literarias, Mundo Rosarino y Monos y Monadas. Allí aparecen sus poemas durante todo ese año, y si bien no hay testimonio de ellos, sí sabemos de otros publicados al año siguiente en Mundo Argentino, y que tienen resonancias hispánicas.

Poeta en Buenos Aires

Al terminar el año de 1911, decide trasladarse a Buenos Aires. «En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos». Así, con nostalgia, evoca su hijo Alejandro la llegada. Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, define en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones. Trabaja como cajera en la tienda «A la ciudad de México», en Florida y Sarmiento. También en la revista Caras y Caretas.

Su primer libro, La inquietud del rosal, publicado con grandes dificultades económicas, apareció en 1916. En un homenaje al novelista Manuel Gálvez, por primera vez en Buenos Aires, en esta clase de reuniones, aparece Alfonsina recitando con aplomo sus propios versos. En junio de 1916, aparece en Mundo Argentino un poema titulado «Versos otoñales». Aunque los versos son apenas aceptables, sorprende su capacidad de mirarse por dentro, que por entonces no era común en los poetas de su generación.

Al mirar mis mejillas, que ayer estaban rojas
He sentido el otoño; sus achaques de viejo
Me han llenado de miedo; me ha contado el espejo
Que nieva en mis cabellos mientras caen las hojas.

Sus amigos los poetas modernistas

Amado Nervo, el poeta mejicano paladín del modernismo junto con Rubén Darío, publica sus poemas también en Mundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una muchacha desconocida, de provincia, el haber llegado hasta aquellas páginas. En 1919 Nervo llega a la Argentina como embajador de su país, y frecuenta las mismas reuniones que Alfonsina. Ella le dedica un ejemplar de La inquietud del rosal, y lo llama en su dedicatoria «poeta divino». Vinculada entonces a lo mejor de la vanguardia novecentista, que empezaba a declinar, en el archivo de la Biblioteca Nacional uruguaya hay cartas al uruguayo José Enrique Rodó, otro de los escritores principales de la época, modernista autor de Ariel y de Los motivos de Proteo, ambos libros pilares de una interpretación de la cultura americana. El uruguayo escribía, como ella, en Caras y Caretas y era, junto con Julio Herrera y Reissig, el jefe indiscutido del nuevo pensamiento en el Uruguay. Ambos contribuyeron a esclarecer los lineamientos intelectuales americanos a principios de siglo, como lo hizo también Manuel Ugarte, cuya amistad le llegó a Alfonsina junto con la de José Ingenieros.

Su voluntad no la abandona, y sigue escribiendo. En mejores condiciones publica El dulce daño, en 1918. El 18 de abril de 1918 se le ofrece una comida en el restaurante Génova, de la calle Paraná y Corrientes, donde se reunía mensualmente el grupo de Nosotros, y en esa oportunidad se celebra la aparición de El dulce daño. Los oradores son Roberto Giusti y José Ingenieros, su gran amigo y protector, a veces su médico. Alfonsina se está reponiendo de la gran tensión nerviosa que la obligó a dejar momentáneamente su trabajo en la escuela, pero su cansancio no le impide disfrutar de la lectura de su «Nocturno», hecha por Giusti, en traducción al italiano de Folco Testena

También en 1918 Alfonsina recibe una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas, junto con Alicia Moreau de Justo y Enrique del Valle Iberlucea. Años atrás, cuando empezó la guerra, Alfonsina había aparecido como concurrente a un acto en defensa de Bélgica, con motivo de la invasión alemana. Comienzan sus visitas a la ciudad de Montevideo, donde hasta su muerte frecuentará amigos uruguayos. Juana de Ibarbourou lo contó años después de la muerte de la poetisa argentina: «En 1920 vino Alfonsina por primera vez a Montevideo. Era joven y parecía alegre; por lo menos su conversación era chispeante, a veces muy aguda, a veces también sarcástica. Levantó una ola de admiración y simpatía… Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. Alfonsina, en ese momento, pudo sentirse un poco reina».

La amistad de Quiroga, el escritor de la selva

En 1922, Alfonsina ya frecuentaba la casa del pintor Emilio Centurión, de donde surgiría posteriormente el grupo Anaconda. Allí conoció, seguramente, al escritor uruguayo Horacio Quiroga, que había llegado de su refugio en San Ignacio, Misiones, durante el año 1916. Su personalidad debió atraer a Alfonsina. Un hombre marcado por el destino, perseguido por los suicidios de seres queridos, que, además, se había atrevido a exiliarse en Misiones, e intentado allí forjar un paraíso. En 1922, era ya el autor de sus libros más importantes, Cuentos de la selva, Anaconda, El desierto. Vivía modestamente de sus colaboraciones en diarios y revistas y desempeñó un papel protagónico en el intento de profesionalizar la escritura. Alfonsina había publicado sus libros Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).

La amistad con Quiroga fue la de dos seres distintos. Cuenta Norah Lange que en una de sus reuniones, adonde iban todos los escritores de la época, jugaron una tarde a las prendas. El juego consistió en que Alfonsina y Horacio besaran al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena, sostenido por Horacio. Este, en un rápido ademán, escamoteó el reloj precisamente en el momento en que Alfonsina aproximaba a él sus labios, y todo terminó en un beso. Quiroga la nombra frecuentemente en sus cartas, sobre todo entre los años 1919 y 1922, y su mención la destaca de un grupo donde había no sólo otras mujeres sino también otras escritoras. Sin embargo, cuando Quiroga resuelve irse a Misiones en 1925, Alfonsina no lo acompaña. Quiroga le pide que se vaya con él y ella, indecisa, consulta con su amigo el pintor Benito Quinquela Martín. Aquél, hombre ordenado y sedentario, le dice: «¿Con ese loco? ¡No!».

Un nuevo camino para la poesía

En el año 1923, la revista Nosotros, que lideraba la difusión de la nueva literatura argentina, y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores, publicó una encuesta, dirigida a los que constituyen «la nueva generación literaria». La pregunta está formulada sencillamente: «¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros, mayores de treinta años, que usted respeta más?».

Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, es decir, que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni.

Mil novecientos veinticinco fue el año de la publicación de Ocre, un libro que marca un cambio decisivo en su poesía. Desde hace dos años es profesora de Lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, y su postura como escritora está absolutamente afianzada entre el público y sus iguales. Por aquella época muere José Ingenieros, y esto la deja un poco más sola.

Hasta la casa de la calle Cuba llega una tarde la chilena Gabriela Mistral. El encuentro debió ser importante para la chilena, ya que publicó su relato ese año en El Mercurio. Llamó por teléfono a Alfonsina antes de ir, y le impresionó gratamente su voz, pero le habían dicho que era fea y entonces esperaba una cara que no congeniara con la voz. Por eso cuando la puerta se abre pregunta por Alfonsina, porque la imagen contradice a la advertencia. «Extraordinaria la cabeza, recuerda, pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de veinticinco años». Insiste: «Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». La chilena queda impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin trascendentalismos. Y sobretodo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo» (1).

El 20 de marzo de 1927 se estrena su obra de teatro, que despertaba las expectativas del público y de la crítica. El día del estreno asistió el presidente Alvear con su esposa, Regina Pacini. Al día siguiente la crítica se ensañó con la obra, y a los tres días tuvo que bajar de cartel. El diario Crítica tituló «Alfonsina Storni dará al teatro nacional obras interesantes cuando la escena le revele nuevos e importantes secretos». La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.

Años de equilibrio

Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y su participación en el gremialismo literario fue intensa. En 1928 viajó a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras mujeres escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas. En 1932, publicó sus Dos farsas pirotécnicas: Cimbelina y Polixene y la cocinerita. Está tranquila, colabora en el diario Crítica y en La Nación; sus clases de teatro son la rutina diaria, y su rostro empieza a cambiar. Las canas cubren su cabeza y le dan un aire diferente.

En 1931, el Intendente Municipal nombró a Alfonsina jurado y es la primera vez que ese nombramiento recae en una mujer. Alfonsina se alegra de que comiencen a ser reconocidas las virtudes que la mujer, esforzadamente, demuestra. «La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquel ápice lo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. Como afirmación de esta limpia verdad, la Intendencia de Buenos Aires declara, en su ciudad, noble la condición femenina», afirma Alfonsina en un diario al referirse a su designación.

En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca, durante la permanencia del poeta en Buenos Aires entre octubre de 1933 y febrero de 1934. Le dedicó un poema, «Retrato de García Lorca», publicado luego en Mundo de siete pozos (1934). Allí dice: «Irrumpe un griego /por sus ojos distantes (…). Salta su garganta /hacia afuera /pidiendo /la navaja lunada /aguas filosas (…). Dejad volar la cabeza, /la cabeza sola /herida de hondas marinas /negras…».

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama.

En 1936 se suicida Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema de versos conmovedores y que presagian su propio final:

Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…

Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán.

El final

El veintiséis de enero de 1938, en Colonia, Uruguay, Alfonsina recibe una invitación importante. El Ministerio de Instrucción Pública ha organizado un acto que reunirá a las tres grandes poetisas americanas del momento, en una reunión sin precedentes: Alfonsina, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral. La invitación pide «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». Tiene que prepararse en un día y, llena de entusiasmo, escribe su conferencia sobre una valija que ha puesto en las rodillas. Divertida, encuentra un título que le parece muy adecuado: «Entre un par de maletas a medio abrir y las mancillas del reloj».

Hacia mitad de año apareció Mascarilla y trébol y una Antología poética con sus poemas preferidos. Los meses que siguen fueron de incertidumbre y temor por la renuencia de la enfermedad. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada del martes veinticinco Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América». A su entierro asistieron los escritores y artistas Enrique Larreta, Ricardo Rojas, Enrique Banchs, Arturo Capdevila, Manuel Gálvez, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Eduardo Mallea, Alejandro Sirio, Augusto Riganelli, Carlos Obligado, Atilio Chiappori, Horacio Rega Molina, Pedro M. Obligado, Amado Villar, Leopoldo Marechal, Centurión, Pascual de Rogatis, López Buchardo.

El 21 de noviembre de 1938, el Senado de la Nación rindió homenaje a la poeta en las palabras del senador socialista Alfredo Palacios. Este dijo:

«Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta».

sábado, 14 de junio de 2014

LUISA CÁCERES DE ARISMENDI



Entre las mujeres que representan tanto a la heroína de extraordinario relieve como a la mujer del hogar que anima con su ejemplo a su esposo y a cuantos saben de su valor cívico y alta calidad moral, está Luisa Cáceres de Arismendi. Su respuesta al jefe español Urreiztieta, en momentos en que está prisionera en las bóvedas del Castillo de Santa Rosa, en La Asunción y espera el nacimiento de un hijo, es el mejor retrato moral de su personalidad, la más elocuente definición de su papel, en la historia de Venezuela: "Jamás lograréis -dijo Luisa Cáceres- que aconseje a mi esposo a faltar a sus deberes."
Luisa Cáceres nació en Caracas en el año 1799 y murió en la misma ciudad en 1866. Su padre, José Domingo Cáceres, era una personalidad representativa de la cultura caraqueña de su tiempo: latinista, gramático, historiador y pedagogo. Y tuvo por esposa a doña Carmen Díaz.

El autor de la primera biografía que se escribió sobre Luisa Cáceres, don Mariano Briceño, recuerda que iniciándose el año de 1814, Luisa Cáceres que acababa de cumplir quince años empezó a figurar en los grupos sociales de la clase social a que pertenecía y de Inmediato se distinguió porque "en su cuerpo competían lo acabado de sus formas con la sencilla gentileza de su porte, y a las bellas facciones de su rostro daban expresión particular la pureza de su alma y los cándidos Pensamientos de su Infancia."
Recuerda asimismo Mariano Briceño que en las fiestas de Nochebuena de 1813, presentados por José Félix Ribas se conocieron Juan Bautista Arismendi y Luisa Cáceres Díaz. Arismendi quedó profundamente impresionado por los encantos Personales, la Inteligencia y personalidad de la Joven. Arismendi era viudo de doña María del Rosario Irala. Las necesidades de la guerra obligan al General Arismendi a marcharse a la Isla de Margarita en donde reclamaban con urgencia de su presencia directoria.(...) Los Cáceres logran llegar ante la amenaza de Boves que sitia la ciudad, huyen a la Isla de Margarita donde Juan Bautista Arismendi los recibe con alegría y el 4 de diciembre de 1814 celebra su matrimonio con Luisa Cáceres.
Pocas semanas más tarde, comenzando el año de 1815, el General Arismendi asume las funciones de Gobernador Provincial de Margarita. Muy Pronto se altera la paz de la Isla con la llegada de la poderosa expedición que a bordo de una escuadra naval trae el General español Pablo Morillo. Arismendi decide iniciar la resistencia al invasor monárquico y se atrinchera, junto con su esposa, en la Parte norte de Margarita. Ante su empecinamiento patriota, insobornable frente a las tentaciones y amenazas, Arismendi rechaza o elude las proposiciones del jefe español Cobián a quien se le ha confiado el control del norte de la isla. Y el 24 de septiembre, Cobián ordena la prisión de Luisa Cáceres de Arismendi que es conducida, primero a La Asunción donde se le señala la casa de la familia Anés por cárcel, mientras todos los bienes de Arismendi son confiscados. Días más tarde es encerrada en las bóvedas del Castillo de Santa Rosa.
Eduardo Blanco, el insigne autor de "Venezuela Heroica" recuerda la vida de Luisa Cáceres de Arismendi en la prisión: "Gimiendo prisionera en los calabozos de la fortaleza de Santa Rosa, en La Asunción, maltratada con salvaje furor, aquella criatura angelical, abandonada a los ultrajes de sus verdugos, sin más amparo que la enérgica austeridad de la virtud, eleva a Dios su alma y resiste con suprema energía como las mártires cristianas, las horas espantosas de su largo suplicio, sintiendo palpitar en su seno la inocente criatura como ella condenada a expiar el heroísmo del caudillo insular. A las frecuentes intimidaciones del jefe español Urreiztieta, llenas de encono y amenazas, para que alcance del General Arismendi el sometimiento de la isla, contesta siempre con heroísmo: «Jamás lograréis de mí que le aconseje faltar a sus deberes»." Recuerdan sus biógrafos que "algunos éxitos militares de Arismendi le permitieron en esos mismos días, hacer prisioneros a varios jefes españoles y entre ellos al Comandante Cobián, jefe del Castillo de Santa Rosa en donde estaba prisionera Luisa Cáceres. El comando español le propuso al jefe patriota el canje de su esposa por Cobián y otros prisioneros españoles. "Diga usted al jefe español que sin Patria no quiero esposa", respondió Arismendi.
Luisa Cáceres dio a luz en su celda de prisionera en el Castillo margariteño una niña que nació muerta, "a causa seguramente de los malos tratos que durante todo su embarazo recibió su madre". Semanas más tarde, Luisa Cáceres es trasladada a La Guaira y después de permanecer, durante varias semanas, recluida y vigilada estrechamente en el Convento de la Concepción en Caracas la devuelven a La Guaira para ser encerrada en las terribles bóvedas del puerto. Recuerda Briceño que en 1816, fue embarcada en unión de otros prisioneros patriotas a bordo del barco "El Pópulo" con destino a España, pero un buque corsario norteamericano apresó la nave y sus pasajeros-prisioneros fueron desembarcados en las islas Azores. El término final de esta odisea fue Cádiz adonde llegó la heroína en enero de 1817. Un nuevo gesto de su firmeza republicana pone en evidencia el temple de su personalidad, pues las autoridades españolas le ofrecen libertad plena si firma un acta renunciando a sus ideas de independencia y república. La respuesta de la venezolana es la misma que tuvo cuando estaba prisionera y embarazada, en las bóvedas del Castillo de Margarita: no renuncio a mis deberes. Finalmente con la valiosa intervención de un amigo inglés y de Francisco Carabaño logra evadirse de España para viajar a los Estados Unidos. Llega a Filadelfia en mayo de 1818. Y después de recibir noticias de su esposo victorioso regresa a Margarita en julio del mismo año 1818, siendo recibida con el justo homenaje de un pueblo que la veía como un símbolo de fe, de valentía, como una lección viva. Como la Patria encarnada en una mujer.
A lo largo del resto de su vida mantuvo esa justa preeminencia de máxima heroína, de fundadora de la patria, atenta a intervenir en los grandes acontecimientos con su presencia, su influencia y su palabra acatada y respetada. En junio de 1866, a la edad de sesenta y siete años, murió en Caracas. La República agradecida le acordó los honores del Panteón Nacional a sus restos y numerosas instituciones, plazas y monumentos perpetúan su nombre ejemplar.


La Colonia Tovar: Mirada histórica del viajero Pal Rosti

La importancia de Caral-Supe

“Caral es importante porque es la civilización más antigua del continente americano, ya que surgió en el año 3,000 a.C., simultáneamente con Mesopotamia y Egipto. La civilización peruana es más antigua que India, China, Fenicia, Creta, Grecia, Mesoamérica, Israel, Roma y Persia. Caral inventó los anfiteatros 2,000 años antes que Grecia; sus momias son 3,000 años más antiguas que las de Egipto; su orfebrería fue la más adelantada del mundo antiguo y sus redes de pescar son las más antiguas del mundo.”
— Víctor Colán Ormeño, historiador.
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