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jueves, 30 de diciembre de 2010

Cesar Rengifo


"Siempre los hombres y los pueblos que viven y sufren bajo la opresión y la injusticia, cercos torturantes de la dignidad, sienten permanentemente la tentación de un amanecer, tentación que a la vez es esperanza del nuevo día donde lo humano adquiera su justa, exacta, digna presencia. Cuando los hombres y pueblos llegan al límite de sus padecimientos y de las humillaciones, transforman su tentación de amanecer y su esperanza de día radiante en acción libertadora: y su cólera grave desatada inflama de centellas los caminos."

Cesar Rengifo



Dos meses después de la muerte de Gómez, Caracas estaba sumida en un ambiente turbulento y hostil. La cosas no estaban muy claras. Luego de tantos años bajo el yugo del dictador recién fallecido, la costumbre había hecho de las suyas y ahora reinaba la confusión. Es sabido que en cuanto a la libertad de expresión se refiere, el período gomecista fue prácticamente de total oscuridad. Y la sustituta represión lopecista, promovida por las clases dominantes y los trusts extranjeros (Grupo de empresas unidas para monopolizar el mercado y controlar los precios en su propio beneficio), empeñada en mantener el mismo orden opresor, no fue suficiente para impedir que afloraran manifestaciones populares a favor de mejores condiciones de vida y la democratización del país
.
El "General" Félix Galavís, gobernador del Distrito Federal del nuevo gobierno de Eleazar López Contreras, había restablecido la censura de prensa y radiodifusión, prohibido la propaganda comunista y las reuniones de más de tres personas, y se hallaban además suspendidas las garantías constitucionales. La Federación de estudiantes de Venezuela en una Carta Pública, exigía la restitución de los derechos ciudadanos por lo que, el 14 de febrero de 1936, una indignada multitud se volcó a las calles para reunirse en la Plaza Bolívar con la intención de apoyar las propuestas.

Muy cerca de allí reposaba el edificio la Academia de Bellas Artes, aledaña a la Esquina de ‘Santa Capilla'. Los alumnos de Dibujo, Pintura y Escultura ya se habían congregado en la acera cuando intempestivamente, un muchacho del grupo desprende del Pedestal del instituto, el asta de la bandera nacional que agita con energía de un extremo a otro encabezando la marcha que se uniría a la manifestación poco minutos después. Era Cesar Rengifo aquel joven quien, desde temprana edad, reflejaba su pasión por la justicia social y el pensamiento revolucionario de la izquierda venezolana que mantendría durante toda su vida.
Ese año de 1936, es el inicio del gran despertar social, político y cultural de la Venezuela contemporánea. Aunque las estructuras gomecistas estaban todavía imbuidas en las mentes de muchos venezolanos, el país ya había sido rozado por los vientos del cambio y se preparaba a afrontarlo.


Es así que, cuando la Plaza Bolívar estaba colmada de gente y los oradores se turnaban los discursos, una invisible ráfaga de disparos en contra de la muchedumbre, inesperadamente se descarga desde los ventanales del nuevo edificio de la Gobernación fusilando a muchos de los presentes, entre ellos, a tres estudiantes de Artes Plásticas. Este episodio fue una marca de vida para Cesar Rengifo y todos aquellos que luchaban por la Democracia. Así como lo eran también las nuevas corrientes artísticas de las primeras décadas del siglo XX: el futurismo, el fovismo, el cubismo... Cesar Rengifo diría: "...los estudiantes de la vieja Academia, en el lapso de 1930 a la muerte de Gómez, pese al asfixiante clima dictatorial, no permanecieron ajenos a las explosiones del arte y de las ideologías que se filtraban, dificultosamente, es cierto, por nuestras alcabalas de nuestras cerradas fronteras". (1974: 985). Y las expresiones artísticas, por su carácter progresivo, adelantado a los procesos que sacuden las estructuras sociales de los pueblos, son las que dirigían sutilmente el camino hacia un nuevo destino.

Para el propio Rengifo, "Un artista no es un ser distinto de los demás. Cumple para la colectividad un oficio de categoría superior. Crea y recrea sobre realidades dadas y en sus obras refleja los ideales de la sociedad de la cual forma parte. En torno al modo de ser del artista se ha especulado mucho. Suele presentársele como individuo lleno de excentricidades, situado al margen de lo colectivo, de espaldas a las normas de la armoniosa convivencia... Aun cuando hay excepciones, la mayoría de los artistas y principalmente los plásticos, se han ocupado durante toda su vida de trabajar" (1978: 1003,1004).



Y así lo hizo este hombre sin descanso prácticamente desde su niñez. Cesar Rengifo nació en Caracas un 14 de mayo de 1915 y, a pesar de su frágil condición física, demostró de muy pequeño su inclinación hacia las artes y la plástica. Para 1930, ya estaba inscrito en la Academia de Bellas Artes de Caracas donde cursó sus estudios de Dibujo, Pintura y Escultura junto a Cruz Álvarez García y Rafael Monasterios. La Academia estaba dividida en tres secciones: Pintura, Declamación y Música. De allí salieron hombres talentosos como Inocente Carreño, Antonio Estévez, Armando Barrios o Héctor Poleo. A los 21 años Cesar Rengifo egresa de la Academia. Era 1936, y ya se iniciaba en el gobierno venezolano una época de reformas. El general López Contreras decide nombrar al novelista Rómulo Gallegos Ministro de Educación y al ensayista Mariano Picón Salas jefe del Gabinete. El nuevo ministro y director se unen para poner en marcha profundas reformas académicas, entre las que se hallaban unas Becas al exterior para que aquellos alumnos más destacados tuvieses la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos. Lamentablemente las pretendidas reformas con el tiempo fracasaron, pero antes de que lo hiciesen, Cesar Rengifo y muchos otros venezolanos fueron beneficiados con las facilidades que otorgaba el gobierno para completar sus estudios en el exterior. De esta manera, Rengifo fue enviado a Santiago de Chile para especializarse en Técnica y Enseñanza de las Artes Plásticas y Aplicadas, mientras que otros compañeros lo hicieron en Méjico.

Al parecer la experiencia de Rengifo en Chile no fue muy satisfactoria. En ese país sureño el artista no encontró asidero para sus inquietudes y decidió por cuenta propia embarcarse hacia Méjico donde, al llegar en 1937, se inscribe en la Academia de San Carlos y en la Escuela de Artes Plásticas "La Esmeralda" para incursionar en un mundo que llamaba poderosamente su atención: "el muralismo". Durante el año de su estadía en aquel Méjico transformado por la Revolución Agraria de 1910, Cesar Rengifo vivió una experiencia que innegablemente influyó en su manera de enfrentarse al arte y a la vida. "Méjico para mis ojos y mi corazón fue, según lo dijera Carlos Fuentes, la región más transparente y conmovida". Disfrutó de cada instante en el país Azteca y discurrió sobre su mundo en fecundos textos. Con respecto al sentir social y político del momento nos cuenta: "De muchos lugares de América acudían a esa nación jóvenes y adultos de alma ardiente, refugiados, exiliados, ansiosos por tomar contacto con aquellas experiencias que llenaban de esperanza a las masas continentales. En la tierra de Zapata encontré no pocos venezolanos que, en la patria o en el exterior, habían combatido a Gómez y ahora se empeñaban contra López Contreras y su política entreguista de nuestro petróleo a las compañías monopolizadoras extranjeras". [Y aludiendo a las artes continuaba]: "Del seno de la Revolución había surgido un movimiento plástico que, apoyándose en profundas raíces indígenas, iba incorporando al patrimonio universal la trascendencia y la coherencia del arte americano. Los más descollantes personajes de aquel cúmulo de acciones fueron el doctor Arlt, el viejo maestro José Guadalupe Posada, Goytía, José Clemente Orozco, José Chávez Morado, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Leopoldo Méndez, Bustos, el escultor Monasterios, y tantos otros..." (1978: 987)



Méjico también fue el refugio artístico de muchos otros venezolanos que compartieron la amistad y la asimilación de ese país con Rengifo. Ellos fueron el escritor Pedro Beroes, delegado de la Federación de Estudiantes de Venezuela, los poetas Vicente Gerbasi y Oscar Rojas Jiménez, y el pintor Héctor Poleo. De los latinoamericanos estaban el cubano Mariano Rodríguez y el colombiano Gómez Jaramillo, estrechando brazos fraternales con los mejicanos Diego Rivera, Anguiano y Orozco. Del compartir cotidiano con los artistas del viejo imperio y con la cultura Mejicana, Cesar Rengifo adopta ciertas tendencias y estilos que determinarán un estilo que posteriormente se implantaría en Venezuela. Pero, aunque no niega la vasta influencia que dicho arte provocó en él, la forma del pintor conservó, por encima de todo, su más profunda esencia de una pintura autóctona y social; El arte expresado como denuncia en búsqueda de justicia y dignidad humana, pronunciado también en sus prolíferas producciones literarias, dramáticas, poéticas y ensayísticas.

"Yo, que andaba en búsqueda de un estilo mío, personal, influido, es cierto, por la sustancia vernácula, esto es, venezolana, y aún con mi retina impregnada de luces del Impresionismo y del Expresionismo, en Méjico sufrí una especie de desconcierto. Casi fui absorbido por la sugestiva atracción de esa plástica acentuadamente nacional y a la vez tan americana y tan universalista (...) Deseo encontrar mis propios signos expresivos para que contengan la sustancia histórica de nuestra tierra. Anhelo que mi pintura llegue a ser esencialmente venezolana, por eso mismo nutrida de universalidad"
(1978: 988).

A mediados de 1938 regresa a Venezuela, pero su situación no es de las mejores y viejas dolencias de la infancia comienzan a asomarse. Sin embargo, no desfallece en su fervor y realiza un curso de artes gráficas en la reformada Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas. Sus amigos lo alientan a presentar lo que será su primera exposición individual durante finales de ese mismo año y principios del 39, iniciando una actividad pictórica ininterrumpida que lo llevó a exponer en diversos países y a ser acreedor de importantes premios. En esa primera exposición, realizada en el Club Caracas del Museo de Bellas Artes (MBA), demostró su honda preocupación por los problemas sociales que afectan a las clases marginales y se fue definiendo como un pintor social de pensamiento radical, que defendía con su pincel las barbaridades del sistema. Ese mismo año comienza su labor periodística como co-fundador del diario Ultimas Noticias junto a su amigo Pedro Beroes, y del Semanario Aquí Está; para posteriormente ocupar varios cargos relacionados en otros diarios y revistas como el de Jefe de Redacción en El Heraldo.



En 1938 Cesar Rengifo inicia también su trayectoria como dramaturgo. Los temas que lo inspiran al igual que en su pintura son la cambiante realidad de la Venezuela contemporánea, el petróleo, la opresión de los marginados y, de alguna manera, la contribución a la emancipación del proletariado moderno. Sus obras de teatro pueden definirse como históricas, -como anteriormente mencionamos-, relacionadas con la marginalidad; como farsas y sátiras; y, finalmente, como obras concernientes al tema del Oro Negro y su desproporcionada explotación y posteriormente devastación regional, como una inevitable realidad venezolana. De esta forma Rengifo se define como un autor teatral de género realista, que se expresa en su primer drama Por qué canta el pueblo, cuya trama es la lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, presentada a través de una familia en la que el padre, un diputado, es seguidor incondicional del régimen, mientras que el resto de la familia, especialmente su cuñado y sus hijos, se comprometen en la lucha antigomecista. La producción dramática de César Rengifo abarca un total de treinta y tres obras terminadas y un número similar de obras por terminar o revisar, lo cual efectivamente evidencia que es el más prolífico de los dramaturgos venezolanos contemporáneos, con un tratamiento técnico que lo ubica en la más absoluta modernidad, dentro de las nuevas formas del teatro universal.

Para el autor no existe incompatibilidad en su trabajo "bi-facético", y más bien profundiza en la llamada integración de las artes. El es de la opinión que "...una y otra labor se complementan. Ninguna expresión artística es ajena a las otras. Teatro, Danza, Poesía, música, Pintura, escultura, guardan analogías y contactos muy cercanos, aún cuando cada uno de estos géneros sean autónomos en sus esencias y en sus estructuras (...). El teatro y la pintura están más cerca de los que mucha gente cree y no únicamente porque el teatro incorpora a su acontecer la pintura en el maquillaje, en el vestuario, en los decorados, en la iluminación, sino porque todo el teatro es acontecer plástico, dinámico, gestual, forma, color y sonido. Cuando hago teatro creo y manejo se estructura con aliento de pintor y a veces cuando pinto y sobre todo cuando he hecho murales, me he desempeñado un poco como director escénico y como dramaturgo" (1978: 1006,1007).



En 1941, López Contreras deja la jefatura de gobierno a su Ministro de guerra y Marina, general Isaías Medina Angarita. Cuando éste asume la Presidencia de la República, aunque la presión política y social no disminuyó, se inicia un período de democratización en contra de los intereses gomecistas que veían colarse entre sus manos al país que otrora había servido de botín y hacienda durante casi tres décadas. Muchos venezolanos regresaron del exilio y empieza una etapa más permisiva en Venezuela. Rengifo funda con intelectuales caraqueños el grupo "Presente" en ese año; y un año después, un Taller plástico junto a Héctor Poleo y Pedro León Castro en los que se encontraban en sabrosas tertulias con Carlos Augusto León, Juan Liscano, Pedro y Juan Beroes, José Salazar Meneses, Monroy Pittaluga y Arocha. "En materia de Arte nos remontábamos a los maestros de "Quattrocento" y reactivábamos el proceso de la pintura venezolana con Juan Lovera, Carmelo Fernández, Tovar y Tovar, Arturo Michelena, Cristóbal Rojas..." (1978: 989).


El lapso comprendido entre 1942 y 1949 fue muy productivo para Rengifo. Escribe cantidad de artículos y ensayos en los que se reflejan una íntegra y clara actitud hacia lo que representa la disposición en que se estaba ordenando el mundo. Por ejemplo, en muchos de sus textos habla de la esa intención antiimperialista de ajustar "...sus formas de penetración a las realidades dadas en cada país objeto de su voracidad. Cuenta él con patrones generales a poner en uso para llevar a cabo el dominio absoluto en lo económico, político, cultural e ideológico de aquellos pueblos débiles cuya conquista y dominio requiere (...). Penetra paulatinamente en todos aquellos servicios indispensables a la vida del país, mediante capital, personal de oficio o técnicos; mercados de alimentos, transporte de carga y pasajeros, etc. De esa manera amplía su control económico, su influencia, y naturalmente sus ganancias". III

El 18 de octubre de 1945, sale el general Medina Angarita de Miraflores derrocado por un grupo de jóvenes militares respaldados por el partido Acción Democrática, el nuevo eje político del desarrollo capitalista dependiente de Venezuela en las últimas cuatro décadas. Con Rómulo Betancourt a la cabeza, se abren en el país nuevas perspectivas en lo social, político y cultural, que llevan a la entusiasmada sociedad a fundar copiosas asociaciones gremiales sobre arte, periodismo, medicina y múltiples sindicatos. Pero las tensiones internas, la corrupción y desestabilización que se estaban viviendo en el país, produce -tres años después-que, otro grupo de militares decida llevar a cabo un contundente Golpe de Estado que se mantuvo brutalmente en el poder durante 10 largos años.


Mientras tanto, Rengifo con respecto a la pintura no está muy apurado en volver a exponer. Sus colegas Poleo y León Castro a esas alturas, ya habían realizado cantidad de muestras pictóricas incluso en el exterior y lo instan nuevamente a exponer lo que el talentoso pintor había estado produciendo a lo largo de los 10 años transcurridos desde su primera muestra. Aprovechando las circunstancias represivas que se comienzan a percibir en el temprano período perejimenista, Rengifo reúne aquellas obras que mejor expresan su pensamiento libertario y denuncia social y, en 1949, exhibe en el Museo de Bellas Artes (MBA) la segunda muestra individual de su trayectoria, ésta vez, considerada la más importante de toda su carrera.

En 1952 funda el grupo de teatro "Mascaras", una célula teatral revolucionaria integrada por militantes o afectos del Partido Comunista, y el cual pone en acción con una obra de Chejov, otra de Luis Colmenares Díaz y una de su propia autoría "Manuelote". Mientras tanto envía al Ateneo de Valencia sus obras expuestas en el MBA y al poco tiempo su tela Los Andes de Boconó es seleccionada para recibir el primer premio "Andrés Pérez Mujica" en el Salón Arturo Michelena de Valencia en Venezuela. En Caracas, en el Salón Planchart, gana el segundo premio con su El Andamio Roto y luego el Popular con su obra El Hijo Enfermo.

Hacía unos años que Rengifo había conocido al maestro Armando Reverón. La empatía entre los dos no tardó en hacerse evidente, y al respecto, una curiosa anécdota nos revela este hecho en el cuaderno Pintores Venezolanos; "El siempre fue buen amigo; cierta vez cuando enfermé ofreció regalarme un cinturón que, gracias a una hebilla de metal, según el lo afirmaba, poseía propiedades mágicas maravillosamente curativas... [La explicación de uso que le ofreció Reverón es la que sigue]: Te pones el cinturón, te extiendes a lo largo, tu cara contra el suelo para que la hebilla lo toque. Tomarás así la misma fuerza de la Tierra, está seguro. Te curarás, te pondrás fuerte y vigoroso" (1978: 991). "El loco de Macuto", como coloquialmente se le conocía, gana en 1953 el "Premio Nacional de Pintura". Y al año siguiente ese mismo premio (en el XV Salón Oficial Anual de Arte Venezolano), le fue otorgado a Cesar Rengifo junto al "Antonio Esteban Frías" en ese mismo Salón, y el "Arturo Michelena" en el Salón Arturo Michelena de Valencia por las obras La flor del Hijo; Proyecto para un Mural y El Tamborero.


Más tarde en 1955, El ingeniero Martínez Olavarria, en ese entonces Presidente del Centro Simón Bolívar, solicitó la realización de un mural para la parte cubierta de la Plaza Diego Ibarra situada entre las dos Torres del Silencio. Después de que algunos muralistas se negaron por ciertos problemas de visibilidad, Rengifo acepta el reto. "Me gustó la idea. Me preparé a enfrentarme a los problemas. Busqué un tema e hice memoria del viejo mito de los Tamanacos (...). Regresé, pues, a la lectura de esas fuentes documentales. Me decidí a presentar en ese espacio un tanto curvilíneo el caso de los hermanos Amalivaca y Vochi (...), a los Tamanacos nacidos, brotados de la semilla de la palma de Moriche" (1978: 993). Este fue el primer mosaico realizado en Venezuela que narra el mito caribe de la creación del mundo desde una visión puramente de raíz indígena y autóctona. Y aunque, en un foro realizado con motivo del estreno de su obra Las torres y el viento (1970) a medidos de los años setenta, en donde se le recriminó haber trabajado para la dictadura perejimenista al prestarse para la realización de un mural en las Torres del Silencio, su respuesta fue más o menos como sigue: "Así como la derecha se disfraza de progresista para confundir y dividir, los revolucionarios debemos solaparnos en la adversidad para burlar a las clases dominantes (...). Nunca me he prestado ni me prestaré para servir a los opresores, soy y seré siempre un artista al servicio del pueblo". III


Mientras nuevas tendencias irrumpían los estilos caraqueños, como la naciente moda del abstraccionismo, Rengifo mantuvo siempre su estilo figurativo y sumamente realista. Para él, un profundo abismo separaba el arte y la moda. "Mientras el arte fluye hacia lo trascendente entre espacio y tiempo, la moda es transitoria, ocupa un lugar temporal y limitado. Cuando el arte se ejerce como moda (...) corre el peligro de la transitoriedad (...). La inconveniencia del transplante mecánico de tendencias artísticas (...), pone en peligro la cultura propia, la legítima identidad del arte nacional que, en efecto, adviene de nuestras raíces genuinas y que, partiendo de nuestra particularidad, nos integra a la universidad de las culturas" (1978: 996)

En 1958 le ofrecen el puesto de Director de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes (ULA) que se extendió hasta 1960. En ese corto período, Rengifo funda Las Escuelas de Pintura, Música, Teatro y Danza; coordina una campaña de alfabetización para adultos; es Profesor de Arte, además de pintar los conocidos cuadros Drama en el Meta; Cabeza de José Leonardo Chirinos y La Tierra Prometida y de escribir el guión cinematográfico Mérida, una Geografía Celeste



De regreso a Caracas, el Arquitecto Olinto Camacho le propuso la realización de un Mural en una extensión de 100 metros cuadrados en la barriada Pinto Salinas, pero el proyecto no concluye. Así que, cuando la Comisión del Sesquicentenario de la batalla de Carabobo del Ministerio de la Defensa le encarga unos Mosaicos en la Avenida Los Próceres acepta sin dubitación. El trabajo consistió en realizar la historia de Venezuela en un tríptico de grandes dimensiones separados a cierta distancia unos de otros. Los temas eran: el Descubrimiento -o más bien invasión- y la Conquista, la Resistencia, y el Estallido por la Libertad Nacional, con el singular título Génesis de Venezuela y creación de la Nacionalidad. Esto fue ya a principios de los años setenta, específicamente en el 73. Durante los años que siguieron, Rengifo se desempeñó como Profesor de Historia en el Instituto Ezequiel Zamora y Profesor de teoría de Teatro en la Universidad Central de Venezuela, sin dejar de dedicarse a sus pasiones creativas como lo eran la escritura y la pintura.

El reconocimiento que Cesar Rengifo había alcanzado para entonces, provoca que varios sectores de la sociedad acordaran rendirle un homenaje a la trascendencia del trabajo del maestro. Por lo que de mayo a junio de 1974, se expuso en el amplio Salón de "Pro-Venezuela" una gran retrospectiva de su vida y su obra integrada por 300 pinturas de diversos formatos. Pero lejos de vanagloriarse por los honores y los reconocimientos, Rengifo continuó con su pincel interpretando la historia de su pueblo, transmitiendo su amor a la patria y a la justicia social. Así que aprovechó, en ocasión a una invitación que le hiciese la cancillería para exponer en los salones de la Casa Amarilla, presentar a la imagen de un Bolívar dinámico visto desde varios ángulos. De mayo a junio de 1978, exhibe tres figuras del Libertador en una muestra titulada
Nueva Imagen de Simon Bolívar
. De este modo, los tres retratos de Bolívar no son simplemente para su contemplación, sino más bien para una comprensión del avance social y nacional que se ha llevado, y más aun, que se debe llevar a cabo sin descanso, bajo el pensamiento bolivariano de justicia, de orgullo patrio y libertad. El primero de los tres retratos se llama "La tierra Venezolana pare a Bolívar; el segundo, Bolívar tiene mucho que hacer todavía en América, una de las frases afirmada por el héroe y mártir de Cuba José Marti; y el último de la serie, Bolívar Conductor de Juventudes




Su labor como pintor y dramaturgo fue reconocida ampliamente. Un año antes de su muerte, el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT), le otorga el premio "Ollantay"; y en ese mismo 1979 Rusia, la antigua Unión Soviética, reproduce varias de sus obras y un emotivo texto que alude a su trabajo pictórico y dramático. Y como reconocimiento a su talento en dramaturgia, y su consistente y fructífera obra en pro del teatro venezolano, se le concede, en 1980, el Premio Nacional de Teatro.

Mas adelante El CONAC, el Ministerio de la Secretaria de la Presidencia y Fundacultura, presentan la Muestra de Teatro de la Región Occidental en Homenaje al Dramaturgo Venezolano César Rengifo y, ese mismo año en Caracas, un 2 de Noviembre de 1980, fallece el ilustre pintor y dramaturgo venezolano que entregó su tiempo de vida a una de las más hermosas razones de existir: la lucha por la esperanza de construir un mundo mejor a través del arte de la creación.

En 1981, un año después de su muerte, el Ateneo de Caracas crea el Premio Latinoamericano de investigación César Rengifo. Y en 1989, sus obras completas fueron recogidas y publicadas en 8 tomos por parte de la Universidad de Los Andes, en las que figuran tanto sus obras escritas como los múltiples dibujos y pinturas de su creación. En 1995 su viuda, Ángela Carrillo, donó a la Biblioteca Nacional algunas de las obras originales escritas por César Rengifo.

El amor a su profesión era más que evidente y su clara actitud hacia la realidad nos deja, para nuestros pensamientos las siguiente palabras:

"...En toda America Latina se está librando una batalla contra fuerzas de penetración extrañas no sólo en el terreno de lo económico y de lo político, sino además y con mayor intensidad, en el ámbito de nuestra cultura y de nuestro arte. (...). Son muchas, desgraciadamente las personas que piensan que los combates por la liberación de los pueblos se dan sólo en la guerra o en las contiendas políticas (...) Cierta geste soslaya el hecho de que en el plano de las superestructuras ideológicas, en las cuales se encuentra el arte, es decir, pintura, literatura, teatro, es donde las luchas quizás se acometan más intensamente, en razón de que su trascendencia puede ser mucho mayor. Bolívar nunca olvidaba en su logística acompañar los cañones con una imprenta portátil". (1978: 996)

"Hay que penetrar la realidad y extraer su esencia, y retornarla estéticamente. El espectador recibirá entonces, a través de lo formal estético, la conmoción sensible necesaria para poder captar y mirar a profundidad una realidad, y actuar sobre ella. Eso lo busco en la pintura y en el teatro." (Teatro-Celcit, Boletín febrero-marzo 1980).





Fuentes

BRAVO-ELIZONDO, Pedro. César Rengifo, 1915-1980.

Wichita State University [On line] en: https://journals.ku.edu/index.php/latr/article/viewPDFInterstitial/442/417

RATTO-CIARLO, José.
(1978) Pintores Venezolanos. Cesar Rengifo. Nº 36. Ediciones EDIME, Caracas Venezuela.

SUÁREZ RADILLO, Carlos Miguel Vigencia de la realidad venezolana en el teatro
De César Rengifo [On line] en: https://journals.ku.edu/index.php/latr/article/viewPDFInterstitial/134

Nacimiento y desarrollo del sindicato nacional de trabajadores de la prensa. Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación. Escuela de Comunicación Social. Trabajo de Grado de: Manuel Isidro Molina Peñaloza para optar al Título de: Licenciado en Comunicación Social (Mención Impreso).
[On line] en: http://www.sntp.org.ve/historia.htm

www.bcv.org.ve/upload/publicaciones/cuentas1915-1935.pdf
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domingo, 26 de diciembre de 2010

Trabajan 14 millones de niños en Latinoamérica y el Caribe según la OIT


Santiago, diciembre 26 - Unos 14 millones de niños de entre cinco y 17 años trabajan en América Latina y el Caribe en condiciones que ponen en riesgo su seguridad y su vida, denunció la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El experto de la OIT sobre trabajo infantil y empleo juvenil en América Latina, Guillermo Dema, señaló en entrevista que este problema subsiste en la región a pesar de los avances logrados en la materia en los últimos años.

“América Latina es la región del mundo donde se han obtenido mayores avances en la reducción del trabajo infantil en los últimos 10 años, pero el avance es desigual”, dijo Dema, quien participó hace unos días, en Santiago, en la 17 Reunión Regional Americana de
la OIT.

Expli
có que la situación “afecta especialmente a grupos vulnerables, como las poblaciones indígenas, en particular los niños y niñas que son afectados de manera diferenciada por las peores formas de trabajo infantil”.

De acuerdo con estadísticas de la OIT, a 2010 la población de niños y niñas de entre cinco y 17 años en América Latina asciende a 141 millones de personas, de los cuales 14 millones se encuentran trabajando.

De esa cifra, cerca de 10 millones de menores de edad realizan trabajos que son peligrosos y/o amenazan su integridad física y psicológica.

Del total de niños que trabajan, cuatro millones son adolescentes de entre 15 y 17 años que realizan trabajos peligrosos, en tanto más del 60 por ciento del total se desempeña en tareas vinculadas a la agricultura.

Según las cifras entregadas por la OIT, sólo uno de cada cinco niños recibe un salario ya que la mayoría de ellos trabaja para su familia, sin remuneración.

De acuerdo con Dema, a pesar de los modestos avances en la disminución del trabajo infantil en la región, existen datos alentadores.

De 2006 a la fecha se observa una disminución de un punto porcentual en el número de niños y niñas de entre cinco y 14 años que trabajan en América Latina y el Caribe, lo que representa una disminución de un millón de personas aproximadamente.

Dema subrayó que “los esfuerzos deben incrementarse, los Estados deben cumplir sus compromisos y definir políticas integrales más agresivas para enfrentar el problema, en alianza con los demás sectores como empleadores, trabajadores y la sociedad civil”.

Estas acciones, enfatizó, “deben garantizar el acceso de todos los niños y niñas a una educación de calidad”, al tiempo de combatir la pobreza ofreciendo trabajo decente a los padres y protección social para ayudar a las familias a mantener a sus hijos en escuelas
.

viernes, 24 de diciembre de 2010

María y José en Palestina 2010


James Petras


Los tiempos corrían duros para José y María. La burbuja inmobiliaria había explotado. El desempleo se había disparado entre los trabajadores de la construcción. No había forma de encontrar trabajo, ni siquiera para un hábil carpintero.


Sin embargo, la construcción de asentamientos seguía adelante, mayoritariamente financiados por el dinero de los judíos estadounidenses, las contribuciones de los especuladores de Wall Street y los propietarios de los antros de juego.


“Menos mal”, pensó José, “que tenemos unas cuantas ovejas y olivos y que María cría unos cuantos pollos”. Pero José estaba preocupado: “Queso y aceitunas no bastan para alimentar a un niño que está creciendo. María va a dar a luz a nuestro hijo cualquier día de estos”. En sus sueños anhelaba un muchacho robusto trabajando a su lado… multiplicando los panes y los peces.


Los colonos menospreciaban a José. Rara vez asistía a la sinagoga y en las principales fiestas sagradas llegaba siempre tarde para evitar el pago del diezmo. Su sencilla casita estaba situada en una quebrada cercana a un manantial que fluía todo el año. Era el sitio ideal para cualquier expansión de asentamientos. Por eso cuando José se retrasó en el pago del impuesto sobre la propiedad, los colonos se apropiaron de su casa, desalojando por la fuerza a José y María y ofreciéndoles un billete de ida para el autobús que iba a Jerusalén.


José, nacido y criado en las áridas colinas, se defendió y ensangrentó a no pocos colonos con sus puños endurecidos por el trabajo. Pero al final tuvo que sentarse magullado en su lecho nupcial bajo el olivo, con desesperación negra.


María, mucho más joven, sentía ya los movimientos del bebé. Su hora estaba próxima.


“Tenemos que encontrar un refugio, José, tenemos que marcharnos… no es momento para venganzas”, suplicó.


José, que creía en el “ojo por ojo y diente por diente” de los profetas del Antiguo Testamento, acabó aceptando de mala gana.


Por tanto, tuvo que vender sus ovejas, pollos y otras pertenencias a un vecino árabe para comprar un carro con un burro. Lo cargó con el colchón, algunas ropas, queso, aceitunas, huevos y así se encaminaron hacia la Ciudad Santa.


El camino que debía seguir el burro era pedregoso y lleno de baches. María hacía una mueca de dolor con cada sacudida; le preocupaba que el traqueteo pudiera dañar al bebé. Pero había algo aún peor, este era el camino que forzosamente debían seguir los palestinos, con controles militares situados a cada paso. Nadie le había dicho a José que, como judío, podría haber tomado una carretera suavemente pavimentada, prohibida para los árabes.


En el primer bloqueo de carretera, José vio una larga fila de árabes esperando. Señalando a su embarazada mujer, José preguntó a los palestinos, medio en árabe, medio en hebreo, si podían adelantarles. Le abrieron paso y la pareja siguió adelante.


Un joven soldado levantó su rifle y ordenó a José y María que bajaran del carro. José descendió e hizo un gesto hacia la barriga de su esposa. El soldado soltó una risita y se volvió hacia sus camaradas: “Ese árabe viejo le ha hecho un bombo a la chica que compró por una docena de ovejas y ahora quiere un pase libre”.


José, rojo de rabia, gritó en un ronco hebreo: “Soy judío. Pero, a diferencia de vosotros… respeto a las mujeres embarazadas”.


El soldado empujó a José con su rifle y le ordenó que retrocediera: “Eres peor que un árabe, eres un judío viejo que se folla a muchachas árabes”.


María, asustada por el intercambio de exabruptos, se volvió hacia su marido y gritó: “Basta, José, o acabarán disparándote y nuestro niño se quedará huérfano”.


Con grandes dificultades, María descendió del carro. Desde la garita de guardia llegó un oficial que después llamó a una soldado: “Eh, Judi, ve a mirar qué tiene bajo el vestido, no sea que vaya cargada de bombas”.


“¿Qué pasa? ¿Ya no te gusta que te toquen?”, ladró Judith en hebreo con acento de Brooklyn. Mientras los soldados discutían, María se inclinó hacia José buscando apoyo. Finalmente, los soldados llegaron a un acuerdo.


“Súbete el vestido y ven aquí”, ordenó Judith. María palideció de vergüenza. José se enfrentó desesperado a las pistolas. Los soldados se rieron y señalaron hacia los pechos hinchados de María, bromeando acerca de un terrorista no nato con manos árabes y cerebro judío.


José y María continuaron su camino hacia la Ciudad Santa. A lo largo de todo el camino, tuvieron que ir parando con frecuencia a causa de los controles. En todas y cada una de las ocasiones tuvieron que sufrir más retrasos, más indignidades y más insultos gratuitos escupidos por sefardíes y asquenazíes, por hombres y mujeres, laicos y religiosos, todos ellos soldados del Pueblo Elegido.


Atardecía ya cuando María y José llegaron finalmente hasta el Muro. Las puertas se cerraban por la noche. María gritó de dolor: “José, siento que el niño viene ya. Por favor, haz algo, rápido”.


A José le entró el pánico. Vio las luces de un pequeño pueblo cercano y, dejando a María en el carro, corrió hasta la casa más próxima y golpeó la puerta con el puño. Una mujer palestina abrió un poco la puerta y atisbó en la oscuridad la cara agitada de José. “¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?”.


“Soy José, un carpintero de las colinas de Hebrón. Mi mujer está a punto de dar a luz, necesito un refugio para proteger a María y al bebé”. Señalando hacia María, que se había quedado en el carro, José suplicó en su extraña mezcla de hebreo y árabe.


“Bien, hablas como un judío pero pareces árabe”, dijo la mujer palestina riendo mientras volvía con él hacia el carro.


El rostro de María estaba crispado de dolor y miedo: sus contracciones eran ya más frecuentes e intensas.


La mujer ordenó a José que metiera el carro en un establo donde guardaban las ovejas y las gallinas. Tan pronto como entraron, María gritó de dolor y la mujer palestina, a la que se había unido ahora una partera de la vecindad, ayudó rápidamente a la joven madre a tumbarse en un lecho de paja.


Así fue como el niño vino al mundo, mientras José lo observaba todo con el corazón encogido.


Y sucedió después que los pastores, al regresar de sus campos, oyeron los gritos de alegría por el nacimiento y corrieron al establo con sus rifles y leche fresca de cabra sin saber si había amigos o enemigos, judíos o árabes. Cuando entraron en el establo y vieron a la madre con el bebé, dejaron a un lado sus armas y ofrecieron la leche a María que les dio las gracias en hebreo y en árabe.


Los pastores estaban sorprendidos y maravillados: ¿Quién era esa gente extraña, una pareja de judíos pobres que venían en paz con un burro y un carro con letras árabes? Las noticias sobre el extraño nacimiento de un niño judío justo fuera del Muro en un establo palestino corrieron veloces por doquier. Muchos vecinos entraron y contemplaron a María, el bebé y José.


Mientras tanto, los soldados israelíes, equipados con lentes de visión nocturna informaron desde sus torres de vigilancia orientadas sobre la zona palestina: “Los árabes se están reuniendo justo fuera del Muro, en un establo, alumbrándose con velas”.


Las puertas que había en la parte baja de las torres de vigilancia se abrieron velozmente y varios vehículos blindados con luces brillantes, seguidos de soldados armados hasta los dientes, salieron y rodearon el establo, los aldeanos reunidos y la casa de la mujer palestina. Un altavoz aullaba: “Salid fuera con las manos en alto o empezaremos a disparar”. Todos salieron del establo junto con José, que se adelantó con las manos extendidas hacia el cielo diciendo: “Mi mujer, María, no puede cumplir vuestra orden. Está amantando al pequeño Jesús"

Tres imperios invaden Venezuela. Luis Brito Garcia

1

Tres poderosas flotas que suman quince acorazados dejan el helado Atlántico y convergen hacia el ardiente Caribe. Son fortalezas
flotantes. Sus proyectiles vuelan de horizonte a horizonte. Bajo sus cubiertas se agolpan miles de hombres armados. Los navegantes fijan el
rumbo: Venezuela.


2
Mientras los artilleros calibran cañones, los medios internacionales disparan andanadas de insultos contra el presidente venezolano.
"Dictador" lo llama el Tribune de Nueva York. "Transgresor de la ley y el orden internacional" lo apostrofa Life. El Harper's Weekly lo
trata de "mínimo bobito". El Daily Eagle de Brooklyn lo apoda "bombástico furioso". El Journal de Minneapolis lo califica de "puercoespín". El Jugend de Munich de "gato salvaje"; el Inquirer de Filadelfia lo moteja de "lloroncito", el Tribune de Minneapolis de "mosquito" y The American Monthly Review de "invasor de EEUU". Mientras que el Charivari de Paris lo caricaturiza como "mono salvaje", y el Punch de Londres como "mono"(Sullivan, 1980). El asesinato moral precede al físico
.


3
El 2 de diciembre de 1902 irrumpen los acorazados en nuestras costas. Venezuela sale de una terrible prueba. Los caudillos locales arrearon
contra el gobierno 15.000 peones armados por las transnacionales asfalteras. Cipriano Castro los barrió con una milicia de 5.000 voluntarios. Las transnacionales, en vez de pagar los daños que causaron financiando el alzamiento, exigen al gobierno perjuicios que causaron los enemigos de éste, mientras que los acreedores de la Deuda demandan el pago inmediato. Las nuevas reclamaciones ascienden a la
para entonces descomunal suma de 186.400.000 bolívares, más que todo el monto anterior de la Deuda Externa. Los imperios quieren imponer a cañonazos el que las controversias sobre asuntos de interés público de Venezuela sean resueltas según leyes foráneas por tribunales o árbitros extranjeros. Vale decir, nos creen colonias. Desde 1810 los venezolanos pensamos otra cosa.

4
Un país soberano decide sobre su interés público con sus propias leyes y tribunales. Para 1868 el diplomático argentino Carlos Calvo sostuvo
en su obra Derecho Internacional Teórico Práctico que un Estado independiente, por el principio de igualdad de los Estados, no puede
estar sometido a ingerencia de otros Estados. Afirmó que los extranjeros no podían gozar de mayores derechos y privilegios que los
nacionales, y debían solucionar sus controversias ante los tribunales internos del Estado territorial. Varios países latinoamericanos, entre
ellos Bolivia, Honduras y Venezuela, incluyeron en sus constituciones y legislaciones una “Cláusula Calvo”, relativa a los contratos con
inversionistas extranjeros, que les impide resolver las controversias sobre tales pactos acudiendo al “recurso de protección diplomática”
en el exterior, y los obliga a dirimir sus reclamaciones única y exclusivamente en los tribunales del Estado receptor y de acuerdo con
las leyes de éste.


5
La doctrina se convierte desde el siglo XIX en principio constitucional venezolano. La Constitución de 1901, en su artículo 139
pauta que : “Ningún contrato de interés público celebrado por el Gobierno Federal o por el de los Estados, por las Municipalidades o
por cualquier otro Poder Público, podrá ser traspasado, en todo o en parte, a gobierno extranjero; y en todos ellos se considerará
incorporada, aunque no lo esté, la cláusula siguiente: ‘Las dudas y controversias de cualquier naturaleza que puedan suscitarse sobre este
contrato y que no puedan ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán decididas por los Tribunales competentes de Venezuela de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo o por ninguna causa puedan ser origen de reclamaciones extranjeras’. Las
sociedades que en ejercicio de dichos contratos se formen, deberán establecer domicilio legal en el país, para todos sus efectos, sin que
esto obste para que lo puedan tener a la vez en el extranjero”. Cañón mata constitución, piensan los imperios.


6
Sobre los posibles efectos de entregar la soberanía jurisdiccional a extranjeros, advierte Rafael López Baralt, canciller venezolano para
1902:“Legislar sólo para los naturales y dejar abierta a los extranjeros la práctica de un derecho especial, ejercido con la intervención de los representantes de otros gobiernos, sería exponer a los países que están llamados a crecer por efecto de la inmigración, a degenerar en simples factorías, con mengua de la propia calidad de Estados políticos que ocupan en el concierto internacional.” Y en efecto, “Quiere el gobierno imperial, según las frases del embajador von Holleben, estudiar por sí y decidir ante sí propio, el carácter, monto y regla de pago de los reclamos relacionados con bienes o intereses radicados en la República de Venezuela; y el gobierno de Venezuela, apoyado en la Constitución y en sus preceptos reglamentarios, sostiene que tales procedimientos no pueden atribuirse sino a los respectivos Poderes Nacionales”. (Velásquez, 1973:293).


7
Venezuela tiene el derecho, los imperios tienen los cañones. El 9 de diciembre de 1902 acorazados ingleses y alemanes sin previo aviso ni
declaratoria de guerra abordan en La Guaira las naves venezolanas “Margarita”, “Zamora”, “Zumbador” y “23 de Mayo”. El acorazado
“Panther” rinde bajo amenaza de sus cañones al “General Crespo” y “Totumo” y los hunde en alta mar. El barco venezolano “Restaurador”
es abordado en Guanta. El crucero inglés “Caridbys” se apodera del buque venezolano “Bolívar” en Trinidad. La nave venezolana “Miranda” escapa internándose en Orinoco. Marinos armados del acorazado inglés “Retribution” abordan el “Ossun” y el “Margarita” y les destruyen las máquinas. Dos buques de guerra italianos abastecen y apoyan las operaciones de los invasores. Las naves venezolanas son unidades ínfimas, algunas desarmadas, otras en reparación. Pelotones armados de ingleses y alemanes desembarcan para llevarse a bordo a sus nacionales. Caen las máscaras. No se trata de bloqueo, sino de guerra de conquista. Alemania, Inglaterra e Italia tratan de recolonizar
América del Sur.


8
Sin flota, Cipriano Castro se defiende con retumbante proclama: “¡La planta insolente del Extranjero ha profanado el sagrado suelo de
la
Patria
!” A su conjuro, el gobierno peruano propone una acción colectiva de las repúblicas americanas para defendernos. Las colonias
colombiana y chilena se ofrecen para defender Venezuela como si fuera su patria. El Canciller argentino Luis María Drago lanza la doctrina
de que “la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada, ni menos a la ocupación material del suelo de las naciones americanas
por una potencia europea”. Rudyard Kipling fulmina contra el gobierno airados versos: “¿Por qué engañados llevarnos a luchar/Aliados con el Godo y el Huno falaz?” Cien mil venezolanos se alistan como voluntarios. El doctor José Gregorio Hernández figura entre los primeros.


9
En Puerto Cabello, una muchedumbre patriótica aborda el carguero “Topaze” y le arría la bandera inglesa. Las escuadras inglesa y
alemana bombardean sin declaratoria de guerra el Fortín Solano y El Vigía. Las arcaicas baterías venezolanas responden sin alcanzarlas.
Los atacantes desembarcan tropas, destruyen archivos y documentos históricos, se roban las campanas, asesinan, incendian. Los acorazados
alemanes “Vinneta” y “Panther” bombardean sin declaratoria de guerra el fuerte San Carlos en Zulia desbaratando trozos de muralla. El
Fuerte responde fuegos durante ocho horas; el “Panther” embiste la Barra, encalla, queda inutilizado para el combate.


10
El aparente fiasco es una victoria. El “bloqueo” se ha vuelto guerra abierta con desembarco de tropas; Estados Unidos interviene en defensa
de la doctrina Monroe, negocia el retiro de las flotas invasoras y somete a revisión las alegadas acreencias. Castro considera los términos de la revisión “depresivos e insultantes” Y sin embargo, reducen la supuesta deuda a treinta y cinco millones. Apenas la sexta parte de lo que reclamaban los imperios. Frustrados sus planes expansionistas en América Latina, éstos deberán disputarlos en una Primera Guerra Mundial que les costará nueve millones de muertos. Nunca podrán deponer al voluntarioso Cipriano Castro en combate abierto: sólo lo lograrán mediante un turbio golpe de Estado. Dos acorazados estadounidenses anclados en La Guaira protegen la usurpación.


11
El bloqueo, el bombardeo, los asesinatos tuvieron por objeto privarnos de la soberanía afirmando a cañonazos que los contratos de interés
público venezolanos no están sometidos a las leyes y tribunales venezolanos, sino a árbitros y jueces extranjeros. Dos años después de
derrocado, el irreductible Cipriano Castro declara en España: “…Sabe usted cuántas lágrimas y cuánta sangre ha derramado Venezuela en este siglo para defender su Soberanía e Independencia…? Pues bien; esa cara conquista de los venezolanos ha venido a echarla por tierra el Gobierno de Gómez, aceptando a los Estados Unidos el desconocimiento de nuestro Poder Judicial, que es el tercero de la República. Su
reconquista, si es que puede hacerse, costará nuevos torrentes de sangre y lágrimas y un cúmulo de sacrificios… Creo esto más que
suficiente para que usted pueda apreciar la verdadera situación de la desgraciada Venezuela…”(Manuel Carrero, 289).


12
Un siglo pasa. Funcionarios apátridas siguen insertando en los contratos de interés público cláusulas que inconstitucionalmente
pretenden someterlos a tribunales o árbitros extranjeros. Jueces sin patria alcahuetean esta abdicación de la soberanía, que estuvo a punto
de costarnos recientemente el embargo de las reservas internacionales. Las transnacionales ya no necesitan bombardearnos para aniquilar nuestra soberanía. Funcionarios sin patriotismo dañan más que flotas extranjeras. Son hechos apasionantes de perenne actualidad, que veremos en una película del maestro Román Chalbaud, cuando se materialicen los recursos indispensables
.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Felices los normales. Roberto Fernández Retamar


Felices los normales, esos seres extraños,

Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,

Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,

Los que no han sido calcinados por un amor devorante,

Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,

Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,

Los satisfechos, los gordos, los lindos,

Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,

Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,

Los flautistas acompañados por ratones,

Los vendedores y sus compradores,

Los caballeros ligeramente sobrehumanos,

Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,

Los delicados, los sensatos, los finos,

Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,

Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan

Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos

Que sus padres y más delincuentes que sus hijos

Y más devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

lunes, 13 de diciembre de 2010

SON 16


Yoruba soy, lloro en yoruba
lucumí.
Como soy un yoruba de Cuba,
quiero que hasta Cuba suba mi llanto yoruba;
que suba el alegre llanto yoruba
que sale de mí
.

Yoruba soy,
cantando voy,
llorando estoy,
y cuando no soy yoruba,
soy congo, mandinga, carabalí.
Atiendan amigos, mi son, que empieza así:

Adivinanza
de la esperanza:
lo mío es tuyo
lo tuyo es mío;
toda la sangre
formando un río.

La ceiba ceiba con su penacho;
el padre padre con su muchacho;
la jicotea en su carapacho.

¡Que rompa el son caliente,
y que lo baile la gente,
pecho con pecho,
vaso con vaso,
y agua con agua con aguardiente!

Yoruba soy, soy lucumí,
mandinga, congo, carabalí.
Atiendan, amigos, mi son, que sigue así:

Estamos juntos desde muy lejos,
jóvenes, viejos,
negros y blancos, todo mezclado;
uno mandando y otro mandado,
todo mezclado;
San Berenito y otro mandado,
todo mezclado;
negros y blancos desde muy lejos,
todo mezclado;
Santa María y uno mandado,
todo mezclado;
todo mezclado, Santa María,
San Berenito, todo mezclado,
todo mezclado, San Berenito,
San Berenito, Santa María,
Santa María, San Berenito
todo mezclado!

Yoruba soy, soy lucumí,
mandinga, congo, carabalí.
Atiendan, amigos, mi son, que acaba así:

Salga el mulato,
suelte el zapato,
díganle al blanco que no se va:
de aquí no hay nadie que se separe;
mire y no pare,
oiga y no pare,
beba y no pare,
viva y no pare,
que el son de todos no va a parar!
.

NICOLAS GUILLEN. BIOGRAFIA


Poeta cubano al que se le considera un genuino representante de la poesía negra de su país.

Trabajó como tipógrafo antes de dedicarse al periodismo y darse a conocer como escritor. Desde su juventud participó intensamente en la vida cultural y política cubana, lo que le costó el exilio en varias ocasiones. Ingresó en el Partido Comunista en 1937, y tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959 desempeñó cargos y misiones diplomáticas de relieve.


Inició su producción literaria en el ámbito del posmodernismo y la afianzó en el de las experiencias vanguardistas de los años veinte, en cuyo contexto se convirtió pronto en el representante más destacado de la poesía negra o afroantillana. Sin renunciar a otras posibilidades, en Motivos de son (1930), Sóngoro cosongo. Poemas mulatos (1931), West Indies Ltd. (1934) y poemas dispersos en libros posteriores, usó todos los recursos característicos de esa poesía con la voluntad de lograr una expresión auténtica para una cultura mulata, la propia de un país mulato como él mismo, y manifestó una preocupación social que se fue acentuando con el paso de los años.

Desde West Indies Ltd., evolucionó rápidamente hacia esas preocupaciones políticas y sociales: en Cantos para soldados y sones para turistas (1937), El son entero (1947) y La paloma de vuelo popular (1958), mostró su compromiso con la patria cubana y americana, con sus hermanos de raza y con todos los desheredados del mundo, mientras en España. Poema en cuatro angustias y una esperanza (1937) acusó el impacto de la Guerra Civil española y el asesinato de Federico García Lorca. Crítico con la injusticia y el imperialismo, eso no le impidió verse afectado por las inquietudes neorrománticas y metafísicas que también dominaron la literatura de esa época, pues el amor y la muerte son también temas fundamentales en su poesía. Con Tengo (1964) manifestó su júbilo ante la Cuba revolucionaria, y Poemas de amor (1964), El gran zoo (1967), La rueda dentada (1972), El diario que a diario (1972) y Por el mar de las Antillas anda un barco de papel. Poemas para niños y mayores de edad (1977) demostrarían su capacidad para conjugar preocupaciones diversas y encontrar formas de expresión siempre renovadas. En Prosa de prisa (1975-1976) se han recogido sus trabajos periodísticos.

PROBLEMAS DEL SUBDESARROLLO


Nicolás Guillén


Monsieur Dupont te llama inculto,
porque ignoras cuál era el nieto
preferido de Víctor Hugo.

Herr Müller se ha puesto a gritar,
porque no sabes el día
¡exacto¿ en que murió Bismark.

Tu amigo Mr. Smith,
inglés o yanqui, yo no lo sé,
se subleva cuando escribes shel.
¡Parece que ahorras una ele,
y que además pronuncias chel!

Bueno ¿y qué?
Cuando te toque a ti,
mándales decir cacarajícara
y que donde está el Aconcagua,
y que quién era Sucre,
y que en qué lugar de este planeta
murió Martí.

Un favor:
que te hablen siempre en español
.

viernes, 26 de noviembre de 2010

José Gaspar de Francia, el supremo


Envuelto en la leyenda negra tejida por incomprensivos visitantes europeos, y por sus poderosos adversarios internos, José Gaspar Rodríguez de Francia, el Supremo Dictador del Paraguay, fue una notable figura del proceso histórico de la Independencia hispanoamericana de principios del siglo XIX. Misántropo irreductible, recluído en la selva paraguaya, inició un camino diferente, autónomo de desarrollo para su país. Cuando fue rechazada la propuesta de la Junta de Asunción, de confederarse en pie de igualdad con Buenos Aires (1811), proclamó que " El Paraguay no es patrimonio de España, ni provincia de Buenos Aires" y defendió fieramente ese principio durante toda su vida.


Este "abogado enfermo, dolido del pulmón y con disentería" según uno de sus biógrafos, llegó a ser venerado por el pueblo campesino de la legendaria Provincia Gigante de las Indias. El Dr Francia preservó al Paraguay de los desgarramientos de las guerras civiles que afligieron a las otras flamantes Repúblicas emancipadas de la América Española y sentó las bases de una singular sociedad sin latifundios ni terratenientes, con fuerte presencia del Estado en empresas, estancias y servicios que con insospechada pujanza se desenvolvió durante casi treinta años bajo la vigilante mirada del benévolo Dictador perpetuo.


Nació en Asunción el 6 de enero de 1766. A los quince años viajó a estudiar a Córdoba de la que volvió a Asunción, cinco años después, doctorado en teología y con algunos estudios de derecho. El inglés Robertson, en Letters on Paraguay traza un retrato del Dictador a quien conoció ya maduro: "Moreno, de ojos negros muy penetrantes, su umbrosa cabellera que peinaba hacia atrás descubría su amplia frente para desvanecerse en naturales ondas sobre sus hombros, le daba un aire de dignidad que atraía la atención.


Aunque tenía una expresión severa y una inflexibilidad latente en su semblante, se esfumaban apenas se sonreía, produciendo por el solo contraste un efecto cautivante en quienes con él conversaban."

Pudo haber contraído la disentería en alguna posta polvorienta, comiendo charqui abombado o consumiendo aguas dudosas. Lo cierto es que la enfermedad lo acompañó mucho tiempo y hasta fue motivo para eludir algún compromiso indeseable. En una ocasión, el propio Francia narrará los pormenores de su padecimiento, recogidos por el escrupuloso cronista: " A más de lo que allí referí, me hallo padeciendo no sólo del pulmón, sino también de una diarrea con pujos que no se me ha querido cortar enteramente, en términos que vienen días que apenas puedo tenerme en pie por la debilidad proveniente de la mortificación de estas indisposiciones, sobre mis achaques habituales, y el poco alimento que uso a causa de la indigestión".


"El mismo portador de su último oficio me encontró recostado al pie de la cama, donde acababa de hacerme el remedio, que pocos días ha, me había recetado Don Juan Gelli, cuando vino a verme para el dolor del pulmón." ( José Antonio Vázquez, El doctor Francia visto y oído por sus contemporáneos, Eudeba, 1974).


El Dr Francia murió en Asunción en 1840. La altiva República independiente que fundó fue consolidada por sus sucesores, Carlos Antonio López y Francisco Solano López. A este último tocaría defender a sangre y fuego un proyecto alternativo que permitió a la patria de los guaraníes erigir el primer alto horno de Sudamérica y trazar los primeros ferrocarriles, en sendos emprendimientos del Estado. Fue la hora trágica de la guerra de la Triple Alianza (1865-1870) una agresión orquestada por una coalición entre Buenos Aires, el Imperio del Brasil y parte de la Banda Oriental. Pagando y haciendo pagar un alto precio, el Paraguay fue aniquilado.


Se pretendió expurgar al Dictador de la historia para convertirlo en producto exótico de la barbarie americana. Fueron dos médicos suizos, Juan Rodolfo Rengger y Marcelino Longchamps, los que inauguraron la literatura tendenciosa sobre el "tirano" con su obra "Ensayo histórico sobre la revolución del Dr Francia", (Imprenta de Moreau, París, 1828). Los autores llegaron al Río de La Plata en 1818 y por recomendación del célebre naturalista francés, Aimé Bonpland, se dirigieron al año siguiente a Asunción. En esa capital, fueron designados médicos de cuarteles y prisiones. En 1825 debieron irse apresuradamente del país por implicarse en una conspiración contra el Dr Francia. El libro que publicaron fue el primero que se conoció sobre la independencia del Paraguay y en sus páginas se desarrolla la tesis, que luego se repetiría hasta el cansancio sobre "el Paraguay lúgubre del dictador Francia". Durante muchos años, este texto fue la fuente principal de consulta para el estudio de la apoca de Francia.


El escritor inglés Thomas Carlyle ensayaría una defensa aunque fundada en la misma y prejuiciosa óptica europea. El argentino José María Ramos Mejía, psiquiatra y positivista lo incorporaría a su galería de casos clínicos en "La neurosis de los hombres célebres" (1878). Finalmente, el gran escritor paraguayo, Augusto Roa Bastos, quizá en su obra más notable, "Yo el Supremo", recrea al Dictador como personaje de ficción pero reintegrándolo a la historia viva y compleja de Iberoamérica tal como lo conservaron en la memoria sus paisanos.


Los mismos paisanos que, al morir el caraí-guazú, a la una de la tarde del 20 de septiembre de 1840, inspiraron al poeta anónimo unos versos que circularon aquel triste día, de casa en casa y de mano en mano, recogiendo el desconsuelo de todo un pueblo:


"Hoy la mano del Criador
Como absoluto en obrar
Decretó a nuestro pesar
La muerte del Dictador.
Que acaso secreto arcano
Aciago y funesto día
Oye el pueblo la agonía
Y que ha muerto el soberano
El héroe republicano
Nuestro sabio Dictador
El digno y merecedor
De la más alta excelencia
Dispuso de su existencia
Hoy la mano del Criador
¡Oh! Que desgracia estupenda
hado fatal cruel momento.
¿Quién no tendrá sentimiento
a perdida tan tremenda?
Y pues se fue sin contienda
El sin segundo y sin par
Sepamos por él rogar
A la Magestad divina
Que ella así lo determina
Como absoluto en obrar.
Grave el buril su memoria
Su nombre quede esculpido
Que será el cuadro lucido
De nuestra dichosa historia
Él nos ha dado la gloria
De hacernos hoy respetar
Llorémosle sin cesar
Ciñamos un negro velo
Ya que tan severo el cielo
Decretó a nuestro pesar.
Ya va el ilustre campeón
Entre sus tropas formadas
Con banderas enlutadas
Lanzas, fusil y cañón.
Un sepulcro es su mansión
Donde yace con honor,
y el Gobierno sucesor
por su celo infatigable
hizo al pueblo soportable
la muerte del Dictador"
.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Juan Bosch.


(La Vega, 1909 - Santo Domingo, 2001) Político y escritor dominicano. Cuando Trujillo alcanzó la presidencia del país en 1930, Bosch fue acusado de conspiración contra el nuevo régimen y pasó algún tiempo encarcelado. Recuperada la libertad, ingresó como empleado en la Oficina Nacional de Estadística, pero en 1937 renunció a su puesto y abandonó la República Dominicana para instalarse en Puerto Rico.

Allí se unió a la lucha antitrujillista y junto a otros exiliados fundó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1939. Viajó a Cuba y en la isla desarrolló una actividad política de gran relevancia que le llevó a ocupar el cargo de secretario particular del presidente Prío Socarrás. Cuando en 1959 la revolución castrista llegó a La Habana, Bosch abandonó Cuba y se instaló en Costa Rica.


Confirmado el asesinato del dictador Trujillo en una emboscada, Bosch regresó a su país en octubre de 1961 y dedicó sus esfuerzos a impulsar el desarrollo del Partido Revolucionario Dominicano, con el que acudió a la cita electoral de 1962 y consiguió proclamarse presidente de la República. Tomó posesión de la más alta magistratura del país el 27 de febrero de 1963 y, con el apoyo del Partido Comunista, abrazó un ambicioso programa de reformas. La Iglesia y la embajada de Estados Unidos encabezaron entonces una dura campaña de oposición a su programa que, siete meses después, provocó la caída de Bosch y la asunción del poder por parte de un triunvirato militar.

Deportado a Puerto Rico, mantuvo contacto permanente con las fuerzas políticas de su partido y buscó apoyo militar en los sectores jóvenes del ejército para orquestar un movimiento armado contra el gobierno golpista dirigido por Reid Cabral. El levantamiento en los cuarteles se transformó el 24 de abril de 1965 en una revuelta popular que provocó la inmediata intervención militar de los Estados Unidos. La contienda, en la que perdieron la vida más de cinco mil dominicanos, terminó con un acuerdo negociado que instauró en el Palacio Nacional al gobierno provisional de García Godoy en septiembre de aquel mismo año.


En 1966, Bosch volvió a presentarse a las elecciones presidenciales, pero cayó derrotado ante Joaquín Balaguer. Al iniciarse la década de 1970, retomó la iniciativa política con la fundación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), formación de inspiración marxista con la que acudió a las citas electorales de 1978, en las que apenas consiguió respaldo popular, y de 1982, año en el que obtuvo seis diputados en el parlamento dominicano y el control municipal en más de veinte ayuntamientos del país. Los comicios de 1986 significaron un nuevo espaldarazo para Bosch y su partido contabilizó 16 escaños, aunque la victoria cayó nuevamente del lado de su viejo enemigo político y líder del Partido Reformista, Joaquín Balaguer.


Cuatro años más tarde, ambos adversarios volvieron a competir en las urnas para ocupar el Palacio Nacional y, una vez más, Bosch quedó apartado de la presidencia en un proceso marcado por las irregularidades. Su último intento de tomar el poder llegó en 1994 y fracasó de nuevo en unos comicios que los observadores internacionales denunciaron como fraudulentos. La crisis política desatada tras las elecciones provocó una reforma constitucional que limitaba a dos años el nuevo mandato de Balaguer y prohibía expresamente la reelección presidencial.


Juan Bosch fue un apasionado de las letras desde su juventud y cultivó la disciplina literaria en forma de cuentos y relatos breves para introducirse, después, en el género de la novela. Su abundante obra, escrita dentro y fuera del país, recoge entre otros asuntos la realidad sociocultural de los campos dominicanos, sus conflictos y sus luchas.


Bosch es autor de la novela criolla La mañosa (1936), de ambientación rural, pero se destaca especialmente como autor de los relatos breves Camino real (1933), Indios (1935), Dos pesos de agua (1941), Ocho cuentos (1947), La muchacha de la Guaira (1955), Cuentos escritos en el exilio y apuntes sobre el arte de escribir cuentos (1962) y Más cuentos escritos en exilio (1966). Entre sus obras históricas y políticas destacan títulos como Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo (1961), Composición social dominicana (1978) y La guerra de la Restauración (1982), entre otros.

JUAN BOSCH CUMPLE CIEN AÑOS. Luis Brito García


El intelectual y el exilio

¿Cómo se me ocurrió mi primer cuento? Era yo un niño, y en la playa de Macuto vi a Juan Bosch, echado en la arena y mirando hacia el horizonte marino, tras el cual se escondía su isla natal. Inventé un mal relato sobre un exiliado que planificaba el regreso. La historia real era mucho mejor y menos creíble. Nacido en 1909, a los 27 años Bosch es un narrador que escribe cuentos y novelas en lenguaje diáfano sobre las bellezas y los males de su país. El dictador Rafael Leonidas Trujillo, hombre cruel pero inteligente que sabe lo que vale un intelectual, intenta incorporarlo a su Poder Legislativo. Don Juan prefiere la democracia, que a veces en nuestros países es escoger el exilio, elige fundar en La Habana el Partido Revolucionario Dominicano, decide lanzar en 1947 una invasión naval garibaldina desde Cayo Confites, que es interceptada y lo lleva a una prisión y una larga huelga de hambre en La Habana hasta que son liberados sus compañeros. El dictador Trujillo no será eliminado por un desembarco, sino por un atentado conocido y quizá permitido por la CIA. Tras un cuarto de siglo de exilio, Juan Bosch puede volver a su obra.


El intelectual y la Democracia

Pero la obra del escritor latinoamericano y caribeño se confunde con la pasión del pueblo. En diciembre de 1962 Juan Bosch triunfa en las elecciones como candidato del Partido Revolucionario Democrático. El pueblo, que sabe mejor que un tirano lo que vale un intelectual, lo elige con casi el 60% de los sufragios y más del doble de votos que los otros candidatos. Pero el Imperio cree saber mejor que el pueblo lo que es la Democracia: votar para que nada cambie. En lugar de eso, Juan Bosch promueve la sanción de la Constitución de abril de 1963, que proscribe el latifundio, impone la reforma agraria, prohíbe a los extranjeros ser propietarios de tierras, reconoce el derecho de los trabajadores a participar en las ganancias de las empresas, separa la Iglesia del Estado, consagra la educación laica, y prohíbe el exilio y la violencia o exacción de cualquier género sobre las personas para obligarlas a declarar (Pierre-Charles, Gerard: El Caribe a la hora de Cuba, Casa de las Américas, La Habana, 1980, 250).


El Intelectual y el Tercer Mundo


Son medidas revolucionarias: el Tercer Mundo no puede superar su atraso sin adoptarlas. Bosch las impone legalmente, con escrupuloso respeto de los derechos humanos reconocidos en la Constitución, tratando de lograr el asentimiento de las clases dominantes e intentando disminuir la influencia de Estados Unidos a través de la ampliación de las relaciones con los intereses europeos, a los cuales contrata préstamos para las represas de Vavera y Valdesis y la planta eléctrica de Santo Domingo. El intelectual asimismo rescinde un convenio de instalación de refinería con la Esso Standard Oil, invalida el contrato con la empresa inglesa The Overseas Co. para construir una planta hidroeléctrica y el acueducto de la capital por 150 millones de dólares, y dispone que cuando el azúcar se venda por encima del precio tope de 5,95 centavos de dólar por libra, el excedente no quedará exclusivamente para los propietarios, sino que se aplicará en parte para obras sociales y de infraestructura; medida que consideran perjudicial para sus intereses las empresas estadounidenses y nacionales privadas. El gobierno consolida el sector estatal de la economía al reorganizar la administración de centrales azucareros y empresas manufactureras propiedad del dictador Trujillo y nacionalizadas tras su muerte, que el Consejo de Estado manejaba en forma ineficaz y se disponía a privatizar a favor de particulares, sobre todo empresas extranjeras (Pierre-Charles, Gerard: El Caribe a la hora de Cuba, Casa de las Américas, La Habana, 1980, 248-249).


El intelectual y la Globalización


Todo país, toda persona que intente superar la condición subordinada del llamado Tercer Mundo topa tarde o temprano con los intereses de la Globalización, vale decir, con los de la subordinación al Imperio. Sus medidas y la negativa a reprimir a las izquierdas le atraen a Juan Bosch la animadversión de Estados Unidos y de los grandes propietarios. Sectores importantes de las masas y organizaciones de izquierda querrían mayor rapidez en las reformas, mientras la oligarquía, el alto clero, los medios de comunicación y los diplomáticos estadounidenses se coaligan con sectores neotrujillistas del ejército y los apoyan para dar un golpe de Estado. Las intentonas comienzan desde que toma el poder: Theodore Draper reseña que poco después de asumir la presidencia el 27 de febrero de 1963, “Bosch... se enteró de una conspiración para derrocarlo, programada para el 9 de marzo, diez días después. Otro golpe estaba preparado para abril, así también uno de gran envergadura por poco tiene lugar en julio, un tercero fracasó en agosto y el que tuvo éxito se realizó en septiembre 17” (Draper, Theodore: “The roots of the Dominican Crisis”, The New Leader, vol. XLVII, p.3. mayo 1965, cit. por Pierre-Charles, 1980, 250).


La Globalización contra la Democracia


Y en efecto, la Globalización, que tanto predica la Democracia, no vacila en extinguirla en cuanto amenaza con sacudir un estatuto de subordinación. Los sectores neotrujillistas encabezados por el coronel Wessin y Wessin derrocan por la fuerza a Bosch el 25 de septiembre de 1963, cuando su gobierno apenas lleva siete meses. Sirve de enlace entre la CIA y los golpistas Lawrence Berry, apodado “Wimpy” por poseer un supermercado que lleva igual nombre, quien por servicios prestados llega a ser propietario de la Compañía Dominicana de Aviación durante el posterior gobierno de Reid Cabral. El enlace oficial es el funcionario de la embajada dominicana en Washington, Mencia Lister, recompensado con el nombramiento de viceministro de Relaciones Exteriores durante el posterior gobierno de García Godoy (Selser, Gregorio: ¡Aquí, Santo Domingo! La tercera Guerra Sucia; Editorial Palestra, Buenos Aires, 1966, 21).
El pueblo defiende la Democracia


El Partido Revolucionario Democrático no se atreve a contrarrestar el cuartelazo con grandes movilizaciones de masas. El partido de izquierda más importante, el 14 de Julio, en lugar de concentrarse en manifestaciones civiles urbanas pone en acción seis focos guerrilleros, rápidamente destruidos y en gran parte asesinados tras un mes de intensa represión militar (Cassá, Roberto, José Israel Cuello y Rubén Silié: “50 años de Historia Dominicana” en: América Latina, historia de medio siglo, T.2. Siglo XXI Editores, México, 1984, 489). El exterminio de los insurgentes es tan feroz que el presidente de la Junta, Emilio de los Santos, dimite como protesta, y es sustituido por Donald Reid Cabral. Contra éste vendrán la arrolladora protesta popular y la sublevación de la oficialidad joven; a su favor, la sangrienta intervención de la potencia militar más poderosa de la tierra.


El pueblo lucha por la constitucionalidadEl nuevo presidente del triunvirato militar neotrujillista que derroca a Juan Bosch en 1963 es Donald Reid Cabral, importador de automóviles Austin y hombre de confianza del Departamento de Estado, quien en 1954 revierte las medidas nacionalistas del Presidente electo, congela salarios, libera precios y encarcela 800 taxistas para terminar una huelga en 1964 (Selser 1966, 23). Tales políticas represivas y antipopulares ponen en su contra tanto a los sectores más pobres como al estudiantado, a grupos significativos de los estratos medios e incluso de la oligarquía, que intentan la fallida huelga general de mayo de 1964 e integran un movimiento constitucionalista con el lema de “retorno a la Constitución de 1963 y al gobierno de Juan Bosch”. El 24 de abril de 1965 un grupo de jóvenes oficiales constitucionalistas lanza una rebelión militar que arresta a Reid Cabral, reparte armas a los civiles, recibe un poderoso apoyo de las masas y se convierte en insurrección popular. Soldados, civiles, trabajadores, intelectuales y estudiantes se organizan en comandos dirigidos por oficiales elegidos entre las propias filas populares, que presentan una heroica resistencia. Según testimonia el corresponsal francés Marcel Niedergang, “el principal personaje de las primeras cuarenta y ocho horas fue el pueblo anónimo, a ratos furioso, pleno de esperanzas e inquieto” (Selser 1966, 29).
Versión en francés: http://luisbrittogarcia-fr.blogspot.com


Publicado por luis britto garcía en 06:33 .

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Al ser Caral una civilización significa que también es una alta cultura, en muchos aspectos más desarrollada que las otras civilizaciones del mundo. Por ejemplo, Caral inventó los anfiteatros 2,000 años antes que la civilización griega, las momias de la civilización peruana son 3,000 años más antiguas que las de Egipto, la orfebrería del Perú fue la más adelantada del mundo antiguo, la agricultura del Perú es 3,000 años más antigua que la de Egipto y las redes de pescar de Perú son las más antiguas del mundo, entre otros aportes de la civilización peruana”.
Víctor Colán Ormeño, historiador.

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