I. Un reino partido por la fe.
A mediados del siglo XVI, el calvinismo francés dejó de ser un fenómeno marginal: la comunidad hugonote llegó a representar hasta un 10 % de la población del reino y sus miembros alcanzaron cargos e influencia en la administración y el ejército. Ese protagonismo alarmó al bando católico más intransigente y encendió la primera de las guerras de religión (1562‑1563).
El “Edicto de Amboise” (19 de marzo de 1563) puso fin a esa primera guerra como medida de pacificación promulgada por la Corona: no suprimió el culto protestante, pero lo limitó y restringió, con disposiciones menos benevolentes para los calvinistas que las del edicto anterior de Saint‑Germain (1562).

