sábado, 8 de agosto de 2026

La arquitectura invisible del presente: Aníbal Quijano y el patrón de poder que aún nos habita, O cómo aún vivimos en la colonia estando en la "modernidad" Occidental

El enigma de las fronteras invisibles

A pesar de que las banderas de las metrópolis europeas dejaron de ondear hace dos siglos, América Latina habita una paradoja persistente. Caminamos por ciudades modernas, pero tropezamos con estructuras de desigualdad que parecen calcadas del siglo XVI. ¿Por qué la independencia política no trajo consigo una autonomía real en nuestra forma de existir y pensarnos?

Esta interrogante no es un error del destino, sino el resultado de un diseño meticuloso. Un diseño de dominación que aparece con la modernidad europea, esa misma que inicia con la llegada de los europeos al continente americano, tal como lo señala Quijano, para poder mantener y reproducir el poder a escala global. Y es que la modernidad no nació en Europa para luego viajar en barco al resto del planeta; se inventó en 1492 con la integración forzada de América a este nuevo orden. Sin la extracción masiva de recursos y el control de nuestro territorio, Europa jamás habría reunido el capital para posicionarse como el centro del mundo: América no fue una invitada tardía a la modernidad, sino su verdadero motor de arranque. Para comprenderlo, debemos cartografiar la genealogía del poder junto a Aníbal Quijano. El pensador no se limitó a describir la injusticia; desmanteló la arquitectura del patrón de poder mundial para revelarnos que la colonia no se fue, solo cambió de piel.

La colonialidad no es el colonialismo (El poder que sobrevive)

Es imperativo distinguir entre el "colonialismo", como período de ocupación militar y administrativa, y la "colonialidad". Mientras el primero es un episodio histórico con fecha de caducidad, la segunda es una estructura mental y social que sobrevive camuflada en la modernidad. El poder mutó de una bota militar a una arquitectura invisible que organiza el mundo global.

Esta estructura oculta opera a través del racismo institucionalizado, el control patriarcal sobre la sexualidad y la corporalidad, la jerarquización del trabajo y el desprecio por los saberes locales, naturalizando quién tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y su vida bajo la ilusión del progreso.

"Que la noción de raza persistiera como principal forma de dominación tras la independencia de América, que transcendiera el momento histórico que le dio origen, hizo necesario que Quijano acuñara el neologismo 'colonialidad del poder'".

La "Raza" como el invento más eficaz de la historia

Uno de los aportes más radicales de Quijano es demostrar que la "razas" (la primera categoría racial arrancaba de: Blancos y no-Blancos, para posteriormente desarrollarse en, aquello que se enseña en las escuelas, Blanco, Pardos, Indígenas y Negros; y que posteriormente devino en: caucásica, mongólica, etiópica, americana y malaya) fue una construcción mental basada en supuestos científicos, y hasta religiosos, creada para naturalizar la dominación/explotación. No tiene base biológica, pero ha sido el motor de clasificación social más potente del capitalismo global. Su eficacia radica en que no solo clasifica personas, sino que distribuye la explotación del trabajo.

Esta clasificación se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales que Quijano desvela con rigor:

1. Control del trabajo: La raza decidió quién era esclavo (negros), quién siervo (indios) y quién ciudadano asalariado (blancos). Las labores agrícolas, de cuidados, maquila y limpieza más precarias siguen estando asignadas a poblaciones indígenas, afros y migrantes.

2. Control del sexo y sus recursos: La asignación de roles, la regulación de la reproducción y la jerarquización de género basada en la clasificación racial. Sesgos de salud que elevan la mortalidad materna en mujeres no blancas y menor respuesta estatal ante violencias hacia sus cuerpos.

3. Control de la subjetividad: La imposición de una mirada que obliga al dominado a verse a sí mismo a través de los prejuicios del dominador. Estándares de belleza en redes sociales que imponen el rasgo europeo, y un sistema educativo que cataloga el pensamiento occidental como "ciencia" y el resto como "folclore".

4. Control de la autoridad: La concentración de la toma de decisiones y del Estado en manos de quienes se autoidentifican como herederos de Europa. Altas cortes, parlamentos e instituciones financieras internacionales (FMI, Banco Mundial) dirigidos mayoritariamente por élites blancas de países del Norte Global o de burguesías locales.

El Eurocentrismo: Una prisión para la subjetividad

El eurocentrismo no es una ubicación geográfica, sino un modo de producir conocimiento que se presenta como la única "racionalidad" universal. Este sistema invisibiliza cualquier otro saber, condenando los conocimientos indígenas y afrodescendientes a la categoría de "superstición", "folclor" o "mito".

Esta hegemonía cognitiva opera a través del evolucionismo unilineal (la idea de que la historia es una línea recta donde Europa/Occidente no solo es el inicio de la "cultura" y "civilización", sino que también es la meta, y el resto del mundo o de culturas, está "atrasado") y del dualismo cartesiano (civilizado/primitivo, racional/irracional, blanco/negro, occidente/oriente, Europa/resto del mundo). Al aceptar que el progreso solo habla un idioma, las sociedades latinoamericanas terminan despreciando su propia realidad histórica y su potencial creativo.

El espejismo del "Desarrollo": Modernización sin descolonización

En el debate político latinoamericano, el "Desarrollo" fue vendido como la gran promesa tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Quijano advierte que se trata de una paradoja eurocéntrica: modernización sin descolonización.

Los intentos de redistribuir el capital industrial y superar la pobreza chocaron con una realidad: ni la dependencia estructural ni los modos de dominación racial fueron erradicados. Es parte esencial del capitalismo mantener esta visión dicotómica del mundo en países desarrollados y subdesarrollados, porque esto les garantiza el suministro ininterrumpido de las materias primas esenciales desde el Sur Global y les asegura un mercado cautivo para los productos industriales de los países centrales. El "desarrollo" resultó ser un fantasma de un pasado inconcluso que perpetúa la expoliación. La idea, falsa, de "países en vías de desarrollo" era el aliciente para vender la esperanza o separar a un grupo de países del "mundo subdesarrollado" o "tercer mundo", y crear las expectativas de un prometido futuro de desarrollo igual o parecido al "mundo civilizado, desarrollado o industrializado". Un espejismo como aquel que trata de acercarse al horizonte navegando hacia él, pero que se aleja indefectiblemente del navegante.

La crisis raigal y la herida en la Tierra

Uno de los elementos fundantes de la modernidad eurocéntrica es el radical dualismo cartesiano que separa la "razón" de la "naturaleza". De allí nace la idea de la "explotación de la naturaleza" como algo que no requiere justificación ética alguna, idea que parte de fundamentos religiosos, como aquel que señala que "el hombre debe dominar la naturaleza porque él es el amo de ella", sin tomar en cuenta, o negando, la relación que existe, entre esta y el ser humano.

Hoy, el capitalismo global practica una conducta feroz y predatoria que pone en riesgo la supervivencia de la especie. Desde la perspectiva de Quijano, la "crisis climática" no es un fenómeno "natural", sino una expresión directa de la crisis del patrón de poder. Tal como lo afirmaba Karl Marx, el capital tiende a destruir sus dos únicas fuentes de riqueza: la mano de obra (la fuerza humana) y la naturaleza (la tierra), para mantener a toda costa las tasas de ganancia que sostienen al sistema financiero, industrial y comercial. Esa destrucción implica esterilizar, asesinar, promover "planificaciones familiares" a la gente pobre, mantener el hambre en el mundo, la sobreexplotación de, no solo los hombres, sino también de mujeres y niños y en el ámbito de la naturaleza la sobreexplotación de los recursos (agua, bosques), la práctica del fracking, la emisión descontrolada de CO2, la privatización del agua, recursos, la quema como práctica para extender terrenos de cultivos (soya, palma aceitera, ganadería) o para urbanizarlos y la producción de plásticos degradables o no, que terminan contaminando todo.

Frente a esta devastación, aparecen como pantalla las "ayudas" filantrópicas y los proyectos de las ONG internacionales, que en su mayoría (financiadas por esas mismas corporaciones que generan los problemas) solo atienden problemas puntuales y locales, sin tocar nunca las estructuras de fondo que generan el desastre. Estamos matándonos entre nosotros y destruyendo nuestro común hogar porque el sistema nos enseñó que la naturaleza es un recurso inagotable para la acumulación de capital.

Vivir en varios tiempos a la vez: La heterogeneidad histórico-estructural

América Latina es un continente donde coexisten múltiples tiempos históricos en un mismo espacio. Quijano llama a esto "heterogeneidad histórico-estructural". El capitalismo mundial no es una totalidad homogénea; es una compleja malla donde la acumulación primitiva, la manufactura y el capital transnacional operan al mismo tiempo.

No somos sociedades "atrasadas"; somos el escenario donde el capitalismo de punta convive con prácticas de reciprocidad ancestral. Un ejemplo emblemático es la Comunidad Urbana Autogestionaria de Villa El Salvador (CUAVES) en Perú, donde la modernidad urbana coexistió con prácticas de democracia directa y ayuda mutua, demostrando que la mezcla de tiempos es una fuente de potencial subversivo.

O como en el estado más pobre y marginado de México, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) creó los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno. Ahí conviven la medicina tradicional, el trabajo agrícola de subsistencia (la milpa) y las asambleas comunitarias indígenas con redes globales de comunicación digital, financiamiento internacional descentralizado y análisis geopolítico contemporáneo.

Lo que se vive en las periferias urbanas y zonas rurales andinas, campesinos e indígenas venden productos en mercados fuertemente insertados en la economía de mercado y el uso de transferencias bancarias o monedas digitales, pero el trabajo previo de siembra y cosecha se realiza mediante la Minga (trabajo colectivo comunitario no pagado, basado en la reciprocidad).

Tras la "Guerra del Agua" del año 2000 contra la privatización impulsada por el Banco Mundial y transnacionales, barrios periféricos de Cochabamba gestionan su propia agua mediante Comités de Agua Barriales. Usan infraestructura moderna de bombeo y distribución, pero la propiedad, el mantenimiento y la toma de decisiones se rigen por usos y costumbres ancestrales de trabajo comunitario.

Hacia el "Bien Vivir": La defensa de la vida como descolonización

Frente a esta crisis civilizatoria, Quijano rescata el concepto del "Bien Vivir". Lejos de ser un simple "desarrollo alternativo", es una alternativa al desarrollo. Es, probablemente, la formulación más antigua en la resistencia indígena contra la colonialidad del poder (acuñada en el virreinato del Perú por Guamán Poma de Ayala hacia 1615 en su Nueva crónica y Buen gobierno).

Hoy, el mundo entero ha sido "indigenizado" (colonizado, racializado y explotado por el capital). Por eso, el Bien Vivir no es un retorno romántico al pasado, sino una urgencia global. Como sentencia Quijano: "No se puede defender la vida humana en la tierra sin defender, al mismo tiempo, en el mismo movimiento, las condiciones de la vida misma en esta tierra".

Para consolidarse, la descolonialidad del poder y el Bien Vivir exigen prácticas sociales configuradas por:

Igualdad social de individuos heterogéneos: Contra la clasificación racial y sexual que produce desigualdad.

Reciprocidad: En la organización del trabajo y la distribución de productos entre iguales.

Asociación comunal: Como modo de gestión directa de la autoridad colectiva.

Defensa ecológica: Co-responsabilidad en las relaciones con los demás seres vivos y el planeta.

Una pregunta para el camino

El pensamiento de Aníbal Quijano es una invitación urgente a "limpiar nuestra retina histórica". Al entender que las jerarquías que hoy nos dividen y la destrucción de nuestro entorno son construcciones artificiales de la colonialidad, recuperemos la capacidad de desmontarlas.

Tras cerrar estas líneas, la pregunta queda suspendida en el aire de nuestro presente: ¿En qué medida tus deseos, tu idea de "éxito" y tu forma de relacionarte con la naturaleza y los otros, siguen siendo dictados por esa frontera invisible que llamamos colonialidad? Otro mundo es posible, pero primero debemos aprender a deshabitar el que nos impusieron.

Referencias para profundizar:

Quijano, Aníbal. "Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina".

Quijano, Aníbal. "¿Bien vivir?: entre el 'desarrollo' y la descolonialidad del poder".

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“Caral es importante porque es la civilización más antigua del continente americano, ya que surgió en el año 3,000 a.C., simultáneamente con Mesopotamia y Egipto. La civilización peruana es más antigua que India, China, Fenicia, Creta, Grecia, Mesoamérica, Israel, Roma y Persia. Caral inventó los anfiteatros 2,000 años antes que Grecia; sus momias son 3,000 años más antiguas que las de Egipto; su orfebrería fue la más adelantada del mundo antiguo y sus redes de pescar son las más antiguas del mundo.”
— Víctor Colán Ormeño, historiador.

Proyector de cine La Otra Historia en Películas Cine histórico y documental