"ABYA YALA: 200 años de Independencia Política, ahora por la Liberación Económica"

jueves, 30 de diciembre de 2010

Cesar Rengifo


"Siempre los hombres y los pueblos que viven y sufren bajo la opresión y la injusticia, cercos torturantes de la dignidad, sienten permanentemente la tentación de un amanecer, tentación que a la vez es esperanza del nuevo día donde lo humano adquiera su justa, exacta, digna presencia. Cuando los hombres y pueblos llegan al límite de sus padecimientos y de las humillaciones, transforman su tentación de amanecer y su esperanza de día radiante en acción libertadora: y su cólera grave desatada inflama de centellas los caminos."

Cesar Rengifo



Dos meses después de la muerte de Gómez, Caracas estaba sumida en un ambiente turbulento y hostil. La cosas no estaban muy claras. Luego de tantos años bajo el yugo del dictador recién fallecido, la costumbre había hecho de las suyas y ahora reinaba la confusión. Es sabido que en cuanto a la libertad de expresión se refiere, el período gomecista fue prácticamente de total oscuridad. Y la sustituta represión lopecista, promovida por las clases dominantes y los trusts extranjeros (Grupo de empresas unidas para monopolizar el mercado y controlar los precios en su propio beneficio), empeñada en mantener el mismo orden opresor, no fue suficiente para impedir que afloraran manifestaciones populares a favor de mejores condiciones de vida y la democratización del país
.
El "General" Félix Galavís, gobernador del Distrito Federal del nuevo gobierno de Eleazar López Contreras, había restablecido la censura de prensa y radiodifusión, prohibido la propaganda comunista y las reuniones de más de tres personas, y se hallaban además suspendidas las garantías constitucionales. La Federación de estudiantes de Venezuela en una Carta Pública, exigía la restitución de los derechos ciudadanos por lo que, el 14 de febrero de 1936, una indignada multitud se volcó a las calles para reunirse en la Plaza Bolívar con la intención de apoyar las propuestas.

Muy cerca de allí reposaba el edificio la Academia de Bellas Artes, aledaña a la Esquina de ‘Santa Capilla'. Los alumnos de Dibujo, Pintura y Escultura ya se habían congregado en la acera cuando intempestivamente, un muchacho del grupo desprende del Pedestal del instituto, el asta de la bandera nacional que agita con energía de un extremo a otro encabezando la marcha que se uniría a la manifestación poco minutos después. Era Cesar Rengifo aquel joven quien, desde temprana edad, reflejaba su pasión por la justicia social y el pensamiento revolucionario de la izquierda venezolana que mantendría durante toda su vida.
Ese año de 1936, es el inicio del gran despertar social, político y cultural de la Venezuela contemporánea. Aunque las estructuras gomecistas estaban todavía imbuidas en las mentes de muchos venezolanos, el país ya había sido rozado por los vientos del cambio y se preparaba a afrontarlo.


Es así que, cuando la Plaza Bolívar estaba colmada de gente y los oradores se turnaban los discursos, una invisible ráfaga de disparos en contra de la muchedumbre, inesperadamente se descarga desde los ventanales del nuevo edificio de la Gobernación fusilando a muchos de los presentes, entre ellos, a tres estudiantes de Artes Plásticas. Este episodio fue una marca de vida para Cesar Rengifo y todos aquellos que luchaban por la Democracia. Así como lo eran también las nuevas corrientes artísticas de las primeras décadas del siglo XX: el futurismo, el fovismo, el cubismo... Cesar Rengifo diría: "...los estudiantes de la vieja Academia, en el lapso de 1930 a la muerte de Gómez, pese al asfixiante clima dictatorial, no permanecieron ajenos a las explosiones del arte y de las ideologías que se filtraban, dificultosamente, es cierto, por nuestras alcabalas de nuestras cerradas fronteras". (1974: 985). Y las expresiones artísticas, por su carácter progresivo, adelantado a los procesos que sacuden las estructuras sociales de los pueblos, son las que dirigían sutilmente el camino hacia un nuevo destino.

Para el propio Rengifo, "Un artista no es un ser distinto de los demás. Cumple para la colectividad un oficio de categoría superior. Crea y recrea sobre realidades dadas y en sus obras refleja los ideales de la sociedad de la cual forma parte. En torno al modo de ser del artista se ha especulado mucho. Suele presentársele como individuo lleno de excentricidades, situado al margen de lo colectivo, de espaldas a las normas de la armoniosa convivencia... Aun cuando hay excepciones, la mayoría de los artistas y principalmente los plásticos, se han ocupado durante toda su vida de trabajar" (1978: 1003,1004).



Y así lo hizo este hombre sin descanso prácticamente desde su niñez. Cesar Rengifo nació en Caracas un 14 de mayo de 1915 y, a pesar de su frágil condición física, demostró de muy pequeño su inclinación hacia las artes y la plástica. Para 1930, ya estaba inscrito en la Academia de Bellas Artes de Caracas donde cursó sus estudios de Dibujo, Pintura y Escultura junto a Cruz Álvarez García y Rafael Monasterios. La Academia estaba dividida en tres secciones: Pintura, Declamación y Música. De allí salieron hombres talentosos como Inocente Carreño, Antonio Estévez, Armando Barrios o Héctor Poleo. A los 21 años Cesar Rengifo egresa de la Academia. Era 1936, y ya se iniciaba en el gobierno venezolano una época de reformas. El general López Contreras decide nombrar al novelista Rómulo Gallegos Ministro de Educación y al ensayista Mariano Picón Salas jefe del Gabinete. El nuevo ministro y director se unen para poner en marcha profundas reformas académicas, entre las que se hallaban unas Becas al exterior para que aquellos alumnos más destacados tuvieses la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos. Lamentablemente las pretendidas reformas con el tiempo fracasaron, pero antes de que lo hiciesen, Cesar Rengifo y muchos otros venezolanos fueron beneficiados con las facilidades que otorgaba el gobierno para completar sus estudios en el exterior. De esta manera, Rengifo fue enviado a Santiago de Chile para especializarse en Técnica y Enseñanza de las Artes Plásticas y Aplicadas, mientras que otros compañeros lo hicieron en Méjico.

Al parecer la experiencia de Rengifo en Chile no fue muy satisfactoria. En ese país sureño el artista no encontró asidero para sus inquietudes y decidió por cuenta propia embarcarse hacia Méjico donde, al llegar en 1937, se inscribe en la Academia de San Carlos y en la Escuela de Artes Plásticas "La Esmeralda" para incursionar en un mundo que llamaba poderosamente su atención: "el muralismo". Durante el año de su estadía en aquel Méjico transformado por la Revolución Agraria de 1910, Cesar Rengifo vivió una experiencia que innegablemente influyó en su manera de enfrentarse al arte y a la vida. "Méjico para mis ojos y mi corazón fue, según lo dijera Carlos Fuentes, la región más transparente y conmovida". Disfrutó de cada instante en el país Azteca y discurrió sobre su mundo en fecundos textos. Con respecto al sentir social y político del momento nos cuenta: "De muchos lugares de América acudían a esa nación jóvenes y adultos de alma ardiente, refugiados, exiliados, ansiosos por tomar contacto con aquellas experiencias que llenaban de esperanza a las masas continentales. En la tierra de Zapata encontré no pocos venezolanos que, en la patria o en el exterior, habían combatido a Gómez y ahora se empeñaban contra López Contreras y su política entreguista de nuestro petróleo a las compañías monopolizadoras extranjeras". [Y aludiendo a las artes continuaba]: "Del seno de la Revolución había surgido un movimiento plástico que, apoyándose en profundas raíces indígenas, iba incorporando al patrimonio universal la trascendencia y la coherencia del arte americano. Los más descollantes personajes de aquel cúmulo de acciones fueron el doctor Arlt, el viejo maestro José Guadalupe Posada, Goytía, José Clemente Orozco, José Chávez Morado, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Leopoldo Méndez, Bustos, el escultor Monasterios, y tantos otros..." (1978: 987)



Méjico también fue el refugio artístico de muchos otros venezolanos que compartieron la amistad y la asimilación de ese país con Rengifo. Ellos fueron el escritor Pedro Beroes, delegado de la Federación de Estudiantes de Venezuela, los poetas Vicente Gerbasi y Oscar Rojas Jiménez, y el pintor Héctor Poleo. De los latinoamericanos estaban el cubano Mariano Rodríguez y el colombiano Gómez Jaramillo, estrechando brazos fraternales con los mejicanos Diego Rivera, Anguiano y Orozco. Del compartir cotidiano con los artistas del viejo imperio y con la cultura Mejicana, Cesar Rengifo adopta ciertas tendencias y estilos que determinarán un estilo que posteriormente se implantaría en Venezuela. Pero, aunque no niega la vasta influencia que dicho arte provocó en él, la forma del pintor conservó, por encima de todo, su más profunda esencia de una pintura autóctona y social; El arte expresado como denuncia en búsqueda de justicia y dignidad humana, pronunciado también en sus prolíferas producciones literarias, dramáticas, poéticas y ensayísticas.

"Yo, que andaba en búsqueda de un estilo mío, personal, influido, es cierto, por la sustancia vernácula, esto es, venezolana, y aún con mi retina impregnada de luces del Impresionismo y del Expresionismo, en Méjico sufrí una especie de desconcierto. Casi fui absorbido por la sugestiva atracción de esa plástica acentuadamente nacional y a la vez tan americana y tan universalista (...) Deseo encontrar mis propios signos expresivos para que contengan la sustancia histórica de nuestra tierra. Anhelo que mi pintura llegue a ser esencialmente venezolana, por eso mismo nutrida de universalidad"
(1978: 988).

A mediados de 1938 regresa a Venezuela, pero su situación no es de las mejores y viejas dolencias de la infancia comienzan a asomarse. Sin embargo, no desfallece en su fervor y realiza un curso de artes gráficas en la reformada Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas. Sus amigos lo alientan a presentar lo que será su primera exposición individual durante finales de ese mismo año y principios del 39, iniciando una actividad pictórica ininterrumpida que lo llevó a exponer en diversos países y a ser acreedor de importantes premios. En esa primera exposición, realizada en el Club Caracas del Museo de Bellas Artes (MBA), demostró su honda preocupación por los problemas sociales que afectan a las clases marginales y se fue definiendo como un pintor social de pensamiento radical, que defendía con su pincel las barbaridades del sistema. Ese mismo año comienza su labor periodística como co-fundador del diario Ultimas Noticias junto a su amigo Pedro Beroes, y del Semanario Aquí Está; para posteriormente ocupar varios cargos relacionados en otros diarios y revistas como el de Jefe de Redacción en El Heraldo.



En 1938 Cesar Rengifo inicia también su trayectoria como dramaturgo. Los temas que lo inspiran al igual que en su pintura son la cambiante realidad de la Venezuela contemporánea, el petróleo, la opresión de los marginados y, de alguna manera, la contribución a la emancipación del proletariado moderno. Sus obras de teatro pueden definirse como históricas, -como anteriormente mencionamos-, relacionadas con la marginalidad; como farsas y sátiras; y, finalmente, como obras concernientes al tema del Oro Negro y su desproporcionada explotación y posteriormente devastación regional, como una inevitable realidad venezolana. De esta forma Rengifo se define como un autor teatral de género realista, que se expresa en su primer drama Por qué canta el pueblo, cuya trama es la lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, presentada a través de una familia en la que el padre, un diputado, es seguidor incondicional del régimen, mientras que el resto de la familia, especialmente su cuñado y sus hijos, se comprometen en la lucha antigomecista. La producción dramática de César Rengifo abarca un total de treinta y tres obras terminadas y un número similar de obras por terminar o revisar, lo cual efectivamente evidencia que es el más prolífico de los dramaturgos venezolanos contemporáneos, con un tratamiento técnico que lo ubica en la más absoluta modernidad, dentro de las nuevas formas del teatro universal.

Para el autor no existe incompatibilidad en su trabajo "bi-facético", y más bien profundiza en la llamada integración de las artes. El es de la opinión que "...una y otra labor se complementan. Ninguna expresión artística es ajena a las otras. Teatro, Danza, Poesía, música, Pintura, escultura, guardan analogías y contactos muy cercanos, aún cuando cada uno de estos géneros sean autónomos en sus esencias y en sus estructuras (...). El teatro y la pintura están más cerca de los que mucha gente cree y no únicamente porque el teatro incorpora a su acontecer la pintura en el maquillaje, en el vestuario, en los decorados, en la iluminación, sino porque todo el teatro es acontecer plástico, dinámico, gestual, forma, color y sonido. Cuando hago teatro creo y manejo se estructura con aliento de pintor y a veces cuando pinto y sobre todo cuando he hecho murales, me he desempeñado un poco como director escénico y como dramaturgo" (1978: 1006,1007).



En 1941, López Contreras deja la jefatura de gobierno a su Ministro de guerra y Marina, general Isaías Medina Angarita. Cuando éste asume la Presidencia de la República, aunque la presión política y social no disminuyó, se inicia un período de democratización en contra de los intereses gomecistas que veían colarse entre sus manos al país que otrora había servido de botín y hacienda durante casi tres décadas. Muchos venezolanos regresaron del exilio y empieza una etapa más permisiva en Venezuela. Rengifo funda con intelectuales caraqueños el grupo "Presente" en ese año; y un año después, un Taller plástico junto a Héctor Poleo y Pedro León Castro en los que se encontraban en sabrosas tertulias con Carlos Augusto León, Juan Liscano, Pedro y Juan Beroes, José Salazar Meneses, Monroy Pittaluga y Arocha. "En materia de Arte nos remontábamos a los maestros de "Quattrocento" y reactivábamos el proceso de la pintura venezolana con Juan Lovera, Carmelo Fernández, Tovar y Tovar, Arturo Michelena, Cristóbal Rojas..." (1978: 989).


El lapso comprendido entre 1942 y 1949 fue muy productivo para Rengifo. Escribe cantidad de artículos y ensayos en los que se reflejan una íntegra y clara actitud hacia lo que representa la disposición en que se estaba ordenando el mundo. Por ejemplo, en muchos de sus textos habla de la esa intención antiimperialista de ajustar "...sus formas de penetración a las realidades dadas en cada país objeto de su voracidad. Cuenta él con patrones generales a poner en uso para llevar a cabo el dominio absoluto en lo económico, político, cultural e ideológico de aquellos pueblos débiles cuya conquista y dominio requiere (...). Penetra paulatinamente en todos aquellos servicios indispensables a la vida del país, mediante capital, personal de oficio o técnicos; mercados de alimentos, transporte de carga y pasajeros, etc. De esa manera amplía su control económico, su influencia, y naturalmente sus ganancias". III

El 18 de octubre de 1945, sale el general Medina Angarita de Miraflores derrocado por un grupo de jóvenes militares respaldados por el partido Acción Democrática, el nuevo eje político del desarrollo capitalista dependiente de Venezuela en las últimas cuatro décadas. Con Rómulo Betancourt a la cabeza, se abren en el país nuevas perspectivas en lo social, político y cultural, que llevan a la entusiasmada sociedad a fundar copiosas asociaciones gremiales sobre arte, periodismo, medicina y múltiples sindicatos. Pero las tensiones internas, la corrupción y desestabilización que se estaban viviendo en el país, produce -tres años después-que, otro grupo de militares decida llevar a cabo un contundente Golpe de Estado que se mantuvo brutalmente en el poder durante 10 largos años.


Mientras tanto, Rengifo con respecto a la pintura no está muy apurado en volver a exponer. Sus colegas Poleo y León Castro a esas alturas, ya habían realizado cantidad de muestras pictóricas incluso en el exterior y lo instan nuevamente a exponer lo que el talentoso pintor había estado produciendo a lo largo de los 10 años transcurridos desde su primera muestra. Aprovechando las circunstancias represivas que se comienzan a percibir en el temprano período perejimenista, Rengifo reúne aquellas obras que mejor expresan su pensamiento libertario y denuncia social y, en 1949, exhibe en el Museo de Bellas Artes (MBA) la segunda muestra individual de su trayectoria, ésta vez, considerada la más importante de toda su carrera.

En 1952 funda el grupo de teatro "Mascaras", una célula teatral revolucionaria integrada por militantes o afectos del Partido Comunista, y el cual pone en acción con una obra de Chejov, otra de Luis Colmenares Díaz y una de su propia autoría "Manuelote". Mientras tanto envía al Ateneo de Valencia sus obras expuestas en el MBA y al poco tiempo su tela Los Andes de Boconó es seleccionada para recibir el primer premio "Andrés Pérez Mujica" en el Salón Arturo Michelena de Valencia en Venezuela. En Caracas, en el Salón Planchart, gana el segundo premio con su El Andamio Roto y luego el Popular con su obra El Hijo Enfermo.

Hacía unos años que Rengifo había conocido al maestro Armando Reverón. La empatía entre los dos no tardó en hacerse evidente, y al respecto, una curiosa anécdota nos revela este hecho en el cuaderno Pintores Venezolanos; "El siempre fue buen amigo; cierta vez cuando enfermé ofreció regalarme un cinturón que, gracias a una hebilla de metal, según el lo afirmaba, poseía propiedades mágicas maravillosamente curativas... [La explicación de uso que le ofreció Reverón es la que sigue]: Te pones el cinturón, te extiendes a lo largo, tu cara contra el suelo para que la hebilla lo toque. Tomarás así la misma fuerza de la Tierra, está seguro. Te curarás, te pondrás fuerte y vigoroso" (1978: 991). "El loco de Macuto", como coloquialmente se le conocía, gana en 1953 el "Premio Nacional de Pintura". Y al año siguiente ese mismo premio (en el XV Salón Oficial Anual de Arte Venezolano), le fue otorgado a Cesar Rengifo junto al "Antonio Esteban Frías" en ese mismo Salón, y el "Arturo Michelena" en el Salón Arturo Michelena de Valencia por las obras La flor del Hijo; Proyecto para un Mural y El Tamborero.


Más tarde en 1955, El ingeniero Martínez Olavarria, en ese entonces Presidente del Centro Simón Bolívar, solicitó la realización de un mural para la parte cubierta de la Plaza Diego Ibarra situada entre las dos Torres del Silencio. Después de que algunos muralistas se negaron por ciertos problemas de visibilidad, Rengifo acepta el reto. "Me gustó la idea. Me preparé a enfrentarme a los problemas. Busqué un tema e hice memoria del viejo mito de los Tamanacos (...). Regresé, pues, a la lectura de esas fuentes documentales. Me decidí a presentar en ese espacio un tanto curvilíneo el caso de los hermanos Amalivaca y Vochi (...), a los Tamanacos nacidos, brotados de la semilla de la palma de Moriche" (1978: 993). Este fue el primer mosaico realizado en Venezuela que narra el mito caribe de la creación del mundo desde una visión puramente de raíz indígena y autóctona. Y aunque, en un foro realizado con motivo del estreno de su obra Las torres y el viento (1970) a medidos de los años setenta, en donde se le recriminó haber trabajado para la dictadura perejimenista al prestarse para la realización de un mural en las Torres del Silencio, su respuesta fue más o menos como sigue: "Así como la derecha se disfraza de progresista para confundir y dividir, los revolucionarios debemos solaparnos en la adversidad para burlar a las clases dominantes (...). Nunca me he prestado ni me prestaré para servir a los opresores, soy y seré siempre un artista al servicio del pueblo". III


Mientras nuevas tendencias irrumpían los estilos caraqueños, como la naciente moda del abstraccionismo, Rengifo mantuvo siempre su estilo figurativo y sumamente realista. Para él, un profundo abismo separaba el arte y la moda. "Mientras el arte fluye hacia lo trascendente entre espacio y tiempo, la moda es transitoria, ocupa un lugar temporal y limitado. Cuando el arte se ejerce como moda (...) corre el peligro de la transitoriedad (...). La inconveniencia del transplante mecánico de tendencias artísticas (...), pone en peligro la cultura propia, la legítima identidad del arte nacional que, en efecto, adviene de nuestras raíces genuinas y que, partiendo de nuestra particularidad, nos integra a la universidad de las culturas" (1978: 996)

En 1958 le ofrecen el puesto de Director de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes (ULA) que se extendió hasta 1960. En ese corto período, Rengifo funda Las Escuelas de Pintura, Música, Teatro y Danza; coordina una campaña de alfabetización para adultos; es Profesor de Arte, además de pintar los conocidos cuadros Drama en el Meta; Cabeza de José Leonardo Chirinos y La Tierra Prometida y de escribir el guión cinematográfico Mérida, una Geografía Celeste



De regreso a Caracas, el Arquitecto Olinto Camacho le propuso la realización de un Mural en una extensión de 100 metros cuadrados en la barriada Pinto Salinas, pero el proyecto no concluye. Así que, cuando la Comisión del Sesquicentenario de la batalla de Carabobo del Ministerio de la Defensa le encarga unos Mosaicos en la Avenida Los Próceres acepta sin dubitación. El trabajo consistió en realizar la historia de Venezuela en un tríptico de grandes dimensiones separados a cierta distancia unos de otros. Los temas eran: el Descubrimiento -o más bien invasión- y la Conquista, la Resistencia, y el Estallido por la Libertad Nacional, con el singular título Génesis de Venezuela y creación de la Nacionalidad. Esto fue ya a principios de los años setenta, específicamente en el 73. Durante los años que siguieron, Rengifo se desempeñó como Profesor de Historia en el Instituto Ezequiel Zamora y Profesor de teoría de Teatro en la Universidad Central de Venezuela, sin dejar de dedicarse a sus pasiones creativas como lo eran la escritura y la pintura.

El reconocimiento que Cesar Rengifo había alcanzado para entonces, provoca que varios sectores de la sociedad acordaran rendirle un homenaje a la trascendencia del trabajo del maestro. Por lo que de mayo a junio de 1974, se expuso en el amplio Salón de "Pro-Venezuela" una gran retrospectiva de su vida y su obra integrada por 300 pinturas de diversos formatos. Pero lejos de vanagloriarse por los honores y los reconocimientos, Rengifo continuó con su pincel interpretando la historia de su pueblo, transmitiendo su amor a la patria y a la justicia social. Así que aprovechó, en ocasión a una invitación que le hiciese la cancillería para exponer en los salones de la Casa Amarilla, presentar a la imagen de un Bolívar dinámico visto desde varios ángulos. De mayo a junio de 1978, exhibe tres figuras del Libertador en una muestra titulada
Nueva Imagen de Simon Bolívar
. De este modo, los tres retratos de Bolívar no son simplemente para su contemplación, sino más bien para una comprensión del avance social y nacional que se ha llevado, y más aun, que se debe llevar a cabo sin descanso, bajo el pensamiento bolivariano de justicia, de orgullo patrio y libertad. El primero de los tres retratos se llama "La tierra Venezolana pare a Bolívar; el segundo, Bolívar tiene mucho que hacer todavía en América, una de las frases afirmada por el héroe y mártir de Cuba José Marti; y el último de la serie, Bolívar Conductor de Juventudes




Su labor como pintor y dramaturgo fue reconocida ampliamente. Un año antes de su muerte, el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT), le otorga el premio "Ollantay"; y en ese mismo 1979 Rusia, la antigua Unión Soviética, reproduce varias de sus obras y un emotivo texto que alude a su trabajo pictórico y dramático. Y como reconocimiento a su talento en dramaturgia, y su consistente y fructífera obra en pro del teatro venezolano, se le concede, en 1980, el Premio Nacional de Teatro.

Mas adelante El CONAC, el Ministerio de la Secretaria de la Presidencia y Fundacultura, presentan la Muestra de Teatro de la Región Occidental en Homenaje al Dramaturgo Venezolano César Rengifo y, ese mismo año en Caracas, un 2 de Noviembre de 1980, fallece el ilustre pintor y dramaturgo venezolano que entregó su tiempo de vida a una de las más hermosas razones de existir: la lucha por la esperanza de construir un mundo mejor a través del arte de la creación.

En 1981, un año después de su muerte, el Ateneo de Caracas crea el Premio Latinoamericano de investigación César Rengifo. Y en 1989, sus obras completas fueron recogidas y publicadas en 8 tomos por parte de la Universidad de Los Andes, en las que figuran tanto sus obras escritas como los múltiples dibujos y pinturas de su creación. En 1995 su viuda, Ángela Carrillo, donó a la Biblioteca Nacional algunas de las obras originales escritas por César Rengifo.

El amor a su profesión era más que evidente y su clara actitud hacia la realidad nos deja, para nuestros pensamientos las siguiente palabras:

"...En toda America Latina se está librando una batalla contra fuerzas de penetración extrañas no sólo en el terreno de lo económico y de lo político, sino además y con mayor intensidad, en el ámbito de nuestra cultura y de nuestro arte. (...). Son muchas, desgraciadamente las personas que piensan que los combates por la liberación de los pueblos se dan sólo en la guerra o en las contiendas políticas (...) Cierta geste soslaya el hecho de que en el plano de las superestructuras ideológicas, en las cuales se encuentra el arte, es decir, pintura, literatura, teatro, es donde las luchas quizás se acometan más intensamente, en razón de que su trascendencia puede ser mucho mayor. Bolívar nunca olvidaba en su logística acompañar los cañones con una imprenta portátil". (1978: 996)

"Hay que penetrar la realidad y extraer su esencia, y retornarla estéticamente. El espectador recibirá entonces, a través de lo formal estético, la conmoción sensible necesaria para poder captar y mirar a profundidad una realidad, y actuar sobre ella. Eso lo busco en la pintura y en el teatro." (Teatro-Celcit, Boletín febrero-marzo 1980).





Fuentes

BRAVO-ELIZONDO, Pedro. César Rengifo, 1915-1980.

Wichita State University [On line] en: https://journals.ku.edu/index.php/latr/article/viewPDFInterstitial/442/417

RATTO-CIARLO, José.
(1978) Pintores Venezolanos. Cesar Rengifo. Nº 36. Ediciones EDIME, Caracas Venezuela.

SUÁREZ RADILLO, Carlos Miguel Vigencia de la realidad venezolana en el teatro
De César Rengifo [On line] en: https://journals.ku.edu/index.php/latr/article/viewPDFInterstitial/134

Nacimiento y desarrollo del sindicato nacional de trabajadores de la prensa. Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación. Escuela de Comunicación Social. Trabajo de Grado de: Manuel Isidro Molina Peñaloza para optar al Título de: Licenciado en Comunicación Social (Mención Impreso).
[On line] en: http://www.sntp.org.ve/historia.htm

www.bcv.org.ve/upload/publicaciones/cuentas1915-1935.pdf
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